Moda para la calle en la tercera jornada de la Semana de la Moda madrileña

Líneas oversize y y tejidos metálicos en la tercera jornada de la MBFWM

Las propuestas de Ana Locking sobre la pasarela. / EFE Las propuestas de Ana Locking sobre la pasarela. / EFE

Las propuestas de Ana Locking sobre la pasarela. / EFE

Después de la extravagancia, la normalidad. La segunda jornada de la Fashion Week en Ifema (tercera de la pasarela madrileña) estuvo marcada por las líneas sencillas y los patrones clásicos.

Los sastres renovados de García Madrid fueron los primeros en desfilar. El madrileño propone para la próxima primavera una colección de líneas depuradas y más actual en la que las multirayas, los topos o los cuadros vichy no pasan de largo.

Alianto, por su parte, ofrece una colección inspirada en la pintora norteamericana Jessie Arms Botke y repleta de sugerentes estampados en los que predominan las flores y las aves exóticas. Las siluetas de Aitor e Iñaki Muñoz son lánguidas y fluidas, aunque incluye también superposiciones y transparencias en algunas de sus prendas.

Tras Alianto le tocó el turno a la toledana Ana Locking que volvió a hacer de su desfile una historia de política dividiendo su colección en preachers, o malos políticos y believers, los ingenuos seguidores. Con una estatua resquebrajada de Trump presidiendo la pasarela, Locking vistió de azul intenso y oro a sus preachers y de tonos cálidos y empolvados a los believers. En esta metáfora del poder, la diseñadora vistió a sus políticas con cazuelas en el pecho a modo de armadura y, con líneas limpias y depuradas, reforzó los hombros con generosas hombreras para resaltar su poder y solemnidad. En cambio, la línea de los believers era más fluida y vaporosa, para envolver al votante en un tono de ingenuidad.

El desfile de Torreta fue el más minimalista de la jornada. El madrileño dejó todo el protagonismo a los grandes escotes, pero sin olvidar la elegancia que siempre ha caracterizado a sus prendas. Apostó por el cuero en muchos de sus diseños y dejó el satén y la seda para la noche.

Tras ella la propuesta de Menchén Tomàs, que apostó por tejidos orgánicos que vestían a una mujer con dos piezas monocromáticos, tonos empolvados y rayas. En los detalles: abotonaduras a las mangas y botas midi, combinaban su altura con piezas coullottes y faldas bajo la rodilla.

Isa Brea y Wappíssima

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