María Valdés una de las españolas más influyentes

María Valdés la 'instagramer' de moda

María Valdés la 'instagramer' de moda María Valdés la 'instagramer' de moda

María Valdés la 'instagramer' de moda

María Valdés (Cádiz, 1987) es licenciada en Económicas por la Universidad de Sevilla. Al poco de terminar la carrera se trasladó a Australia por cuestiones personales y casi al mismo tiempo abrió una cuenta personal en Instagram (@marvaldel) con la moda como protagonista: "Siempre me habían gustado mucho las páginas de moda, pero pensaba que no tendría constancia suficiente para alimentar un blog. Las redes sociales te lo ponen más fácil". A los tres años de existencia, cuenta con 192.000 seguidores y es una de las españolas más influyentes en la plataforma.

¿Cuál es la primera red social que utilizó? Pues Instagram. Ninguna otra antes de hacerme esa cuenta hace tres años. Y ahora, Snapchat.

Ser influencer no es algo que un no nativo digital haya podido ni siquiera imaginar a lo que dedicarse. No es que nunca hubiera podido imaginar que un perfil mío en internet pudiera funcionar así: es que nunca me imaginé haciendo algo relacionado con la moda. Sí es cierto que amigas y conocidas siempre me pedían que las acompañara a comprar, o que las aconsejara. Pero en serio nunca creí que pudiera terminar en esto.

Siendo de Económicas, se podría decir que no hay mayor ciego que el que no quiere ver (un nicho). Sí, pero lo cierto es que me gustaría poder dedicarme a esto, porque es algo con lo que realmente disfruto. Encontrar una manera de relacionar el mundo de la moda con lo que he estudiado, que al fin y al cabo tienen mucho de relación.

¿Cuándo notó que había pasado de Regional Preferente, por decir algo, a Primera División? Al año o así. Recuerdo perfectamente que cuando abrí la cuenta tenía, no sé, unos treinta seguidores... Al año, llevaba diez mil. Y ahora voy por los 192.000.

¿Cómo ha sido el cambiar entre algo que hacía casi por matar el tiempo en casa a saber que tendrá semejante repercusión? Hay un abismo. A veces me puedo hacer veinte fotos para al final sólo poner una, algo que antes ni me planteaba. Lo planteas ya como algo depurado, y eso que mi estilo es muy natural, pero tienes en cuenta cosas como qué se ve en el fondo, que armonice con lo que ya hay, que no rompa esquemas... Por ejemplo, si miras mi Instagram, verás que hay un gran predomino del blanco y azul, dentro del espíritu despreocupado que creo que es mío, con importancia de la playa, un espíritu algo "ibicenco". Luego le pasas el Photoshop y sí, te puedes llevar dos horas para una simple foto...

¿Cómo lleva el tema de la responsabilidad? ¿Qué le diría a la adolescente que se preocupa por su aspecto y que la tiene como referente? Pues cuando me preguntan o contactan, yo siempre les digo que no se tienen qué preocupar por cómo aparecer en las fotos o por cuántos seguidores tener, que tienen que limitarse a ser ellas. Que siempre se dice, es verdad, pero al final, creo que es lo que funciona, o al menos es lo que me ha funcionado a mí. Y si te dedicas a algo así, que al fin y al cabo tiene mucho de ti mismo, más vale que no impostes y que realmente lleves lo que te gusta, hables de lo que te gusta, que los que te conocen puedan relacionarlo contigo. No has de pensar en clave de éxito o de gustarle o todo el mundo.

¿Y cuál diría que es la clave de ese éxito en el que no hay que pensar? En su caso, al menos. Pues creo que la clave está en que mis propuestas se pueden copiar muy fácilmente, la verdad. Algo tan simple como eso. Son muy asequibles tanto estética como económicamente (la mayor parte de la ropa que llevo, por ejemplo, es de Zara o de Mango, las referencias son inmediatas).

¿Cómo empezaron a contactarla las marcas? Pues la verdad es que fue muy pronto. Enseguida me empezaron a llegar propuestas y a veces se me amontonaban diez o quince al día, no podía ni contestar los mails. Y eso que estaba en Australia y para que me llegara cualquiera cosa era un odisea, porque las aduanas allí son muy estrictas. De hecho, desde que estoy aquí me están saliendo muchas más colaboraciones.

¿Y cómo funciona la ética en todo ese sistema? Porque la línea entre convencer y comprar a una voz de influencia puede a veces no estar muy clara. Está claro que si una firma determinada me ofrece algo que no me convence, no lo voy a coger. Por ejemplo, hubo una vez que me propusieron hacer una foto de mi frigorífico. ¿Para qué?¿Qué pretendes? No lo vi relevante porque, entre otras cosas, yo no busco estar delgada -que es precisamente uno de los pocos motivos por los que me han podido atacar-. Yo no voy a trabajar ni más ni menos que con ropa y cosméticos. Y con aquellos en los que me pueda ver reflejada.

¿Y quién influencia a la influencer? Pues sigo a un montón, pero, por nombrarte a algunas, te diría Chiara (chiaraferragni), Manrepeller o Dulceida.

Para los analógicos, ¿hay alguna diferencia entre influencer, it girl, instagramer...? Al final todo es lo mismo, aunque la plataforma sea distinta. Ocurre que quien solía usar blogs hoy apenas los actualiza, porque Instagram es mucho más cómodo, por ejemplo. Hoy día todo se da más por redes, canales o Snapchat.

¿Cómo hay que entender la moda? Yo diría que saber ver más allá de lo que se lleva. Buscar cosas más allá del escaparate o la tendencia obvia, de lo que lleve todo el mundo.

¿Y quién decide lo que se lleva? ¿Las grandes firmas o el nombre con cien mil seguidores? Pues pienso que la moda se decide entre diseñadores e influencers. Olivia Palermo de repente se pone algo que se había olvidado, y todo el mundo lo lleva. Digamos que es una especie de fusión entre el que crea un modelo o una tendencia, los diseñadores, y los que lo llevan. Y a veces incluso puede darse retroalimentación.

Una foto publicada por María Valdés (@marvaldel) el

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Pilar Vera

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