Entrevista a

Roberto Diz

Se define como un diseñador rebelde e independiente. EFE/José Manuel Vidal. Se define como un diseñador rebelde e independiente. EFE/José Manuel Vidal.

Se define como un diseñador rebelde e independiente. EFE/José Manuel Vidal.

Gallego de nacimiento, concretamente de Tui, Roberto Diz, desde su taller de Sevilla, viste a las mujeres más elegantes de la alta sociedad española, además de exportar sus trajes a medida a Rusia, Liechtenstein, Mónaco o Kuwait, donde poderosas mujeres lucen con orgullo marca española.

Desde niño siente interés por la moda. Con seis años ya dibujaba y daba forma a vestidos con los retales que encontraba en el taller de su abuela. "La paga que me daban me la gastaba en revistas de moda, en lugar de comprar cromos de fútbol o canicas como otros niños", dice.

Su primer recuerdo de moda se remonta a una bellísima Carolina de Mónaco ataviada con un maravilloso vestido azul de alta costura en la portada del semanario Hola. "Desde ese día, mi vida ha estado ligada a la confección de ensueño".

Aunque estudió diseño y costura en distintas escuelas, Diz aprendió a ser costurero junto a Elio Benhanyer, a quien considera su maestro. "Le adoro, de él aprendí que los vestidos se deben construir de dentro hacia afuera y que las creaciones deben estar en sintonía con la anatomía de la mujer".

Tras desfilar en las pasarelas de Barcelona, Madrid y Milán, entre otras, este diseñador se dio cuenta de que la moda en España "no estaba respaldada por una industria textil", por lo que decidió centrarse exclusivamente en la confección a medida. "España es productora de aceite y de jamón, no de moda", asegura Diz, quien dice que hacer trajes a medida "es un trabajo muy agradecido, lo más parecido a la alta costura".

Ahora, una década después y apunto de inaugurar tienda en Madrid, a Roberto Diz lo que más le importa es que un vestido esté bien cortado, sin arrugas y con las mangas en su sitio. "Hace tiempo que deje a un lado mi ego y me centré en trabajar prendas de calidad para un público exigente que cuenta con balenciagas y chaneles en su armario".

No le interesa la moda, se ocupa por la costura. "Me considero un costurero sin interés alguno por las tendencias, ni por el sistema de la moda". Le preocupa que la moda esté en manos de aprendices y personas aficionadas. "Hoy cualquiera diseña, aunque no sepa ni cómo cae una costura".

Consciente de que se ha perdido el gusto por vestir bien y de que existe una moda global que obliga a la gente a salir a la calle uniformados, Diz apuesta "por prendas exclusivas".

Cuando se le pregunta por su estilo, cuenta que su sello es la "revisión" del trabajo de los clásicos. Está convencido de que no hay nada más "moderno" que una traje "tweed" de Coco Chanel o un "sastre bar" de Christian Dior.

"Hasta que la morfología de las personas no cambie, todo está inventado, gracias al talento de Balenciaga, Chanel, Yves Saint Laurent, Givenchy y Dior", puntualiza. Sus creaciones nupciales enamoran, basta echar un vistazo a los vestidos de boda de Mercedes Bohórquez o las hermanas Peralta. "Me emociona hacer vestidos de boda, es un trabajo muy agradecido con un resultado final espectacular", concluye.

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