MODA

Saint Laurent hace de París la ciudad del rock

  • Las luces intermitentes de la Tour Eiffel han iluminado el desfile de Yves Saint Laurent, que ha vuelto a ganar apostando todo al negro

Saint Laurent hace de París la ciudad del rock. Saint Laurent hace de París la ciudad del rock.

Saint Laurent hace de París la ciudad del rock. / EFE

La Plaza de Trocadero ha vuelto a hacer las veces de pasarela para Yves Saint Laurent, cuyo desfile ha quedado a medio camino entre una muestra de moda y un concierto de rock. Pieles, encajes y plumas se han cubierto de negro riguroso en una propuesta enriquecida a través de los accesorios y las texturas.

El éxito del anterior desfile, en este mismo punto de la capital francesa, se percibió inmediatamente en redes sociales, donde los diseños de Saint Laurent (YSL) con la Torre Eiffel de fondo invadieron Instagram, convirtiéndolo en el desfile más memorable de la temporada.

La firma francesa no dudó en repetir escenario, adaptándose a las injerencias climáticas (los termómetros marcaron de tres a seis grados bajo cero durante toda la jornada), y protegió a sus invitados levantando en la plaza un pabellón rectangular, negro y plagado de focos.

En la Torre Eiffel suena rock

Las luces que solo se apagaron cuando, a las ocho en punto, la Dama de Hierro inició su particular encendido intermitente y, con esa imagen de fondo dio comienzo el desfile, el quinto desde que el belga Anthony Vaccarello se hizo cargo de la creación de la firma.

Con una apuesta integral por el negro, los diseños de la colección otoño-invierno 2018/2019, que se presentaron en el marco de la Semana de la Moda de París, fueron aún más cortos y más rockeros que los anteriores trabajos de Vaccarello.

Twin set de Yves Saint Laurent Twin set de Yves Saint Laurent

Twin set de Yves Saint Laurent / EFE

Ni el frío polar asustó a las modelos, que exhibieron prendas especialmente deportivas, con un sinfín d

e “shorts” en piel o chaquetas a la altura del muslo, que parecieron convertirse en vestidos.

Para la ocasión, YSL introdujo variaciones acortando un poco el alto de las botas que en las últimas temporadas se llevaron en versión mosquetera y añadió algunos detalles étnicos, como pañuelos largos con flecos en la cabeza.

Los exagerados volantes de la pasada colección regresaron en minivestidos en un rígido tejido negro que casi permitiría que la prenda se tuviera en pie por sí sola, como una escultura.

Yves Saint Laurent pinta París de negro

El único toque de color llego al final del espectáculo, con otra línea de vestidos ultra cortos, con lentejuelas bordadas en forma de florecitas y voluminosos hombros acolchados para contrarrestar la silueta.

La colección masculina también se presentó en esta pasarela, cargada de pantalones vaqueros pitillos, botas con puntera y chaquetas cortas y ajustadas, en terciopelo o lentejuelas.

Prêt-à-porter para rockeros como los de la banda libanesa Mashrou Leila, que siguieron el desfile desde la primera fila.

Los modelos marcharon al ritmo de una electrónica versión del Asturias, de Isaac Albéniz, reinterpretada décadas más tarde por Jim Morrison y su grupo The Doors en la canción Spanish Caravan (1968), ejemplo de un rock casi barroco.

Esa estética fue precisamente la que lucieron los chicos, con algunos toques de sofisticación y otros más sport, como largas bufandas de punto o exagerados sombreros de pelo, la prenda idónea para la próxima ola polar que recorra París. 

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