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Barça-Cajasol (76-86): Heroica cajista en el Palau

  • Vital El mejor Cajasol del año se llevó el primer triunfo de la temporada de la cancha del Barça Moral Con esta victoria será más fácil encarar la final que será el choque contra el Estudiantes

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Así sí. Así da gusto. Y es que casi nadie hubiese apostado por este resultado al inicio. Pocos soñaban con dar la campanada en un feudo hasta la fecha inexpugnable, pero esto es el Cajasol. Una de cal tras una de arena. Sorpresón, y jugando muy bien. Si lo hiciese así siempre seguro no estaría mirando abajo, pero habrá que sufrir hasta el final en busca de la salvación aún. Eso sí, la moral adquirida tras ganar al Barcelona ayudará, y cómo, de cara a la próxima final del domingo contra Estudiantes.

Un triple estratosférico de Bennett sobre la bocina hizo despertar a un desangelado pabellón, mientras los de Comas, con ataques largos, parecían querer manejar el tempo del partido en el primer cuarto. Es decir, maniatar al Barça, no dejarlo jugar con la comodidad habitual con la que actúa en su cancha y parar a sus hombres claves, llámense Lakovic, Trias o Basile, para controlar siempre el marcador. Poco se puede contar por tanto de un igualado primer cuarto, en el que los hispalenses acabaron por delante por un exiguo punto, suficiente en el minuto 40, aunque intrascendente en el 10. Los de Comas habían aguantado el primer tirón tuteando al rival, que empezaba a darse cuenta de que el choque no sería el paseo esperado.

La igualdad se mantuvo en el segundo parcial, pero con la diferencia de que el Caja no supo en ese momento poner tierra por medio. Los de Xavi Pascual lo pasan mal porque no tienen un pívot dominante bajo el aro. No tienen un finalizador, y sus hombres altos tienen que salirse para buscar tiros más cómodos. Los visitantes sacaron tajada y cuando los triples comenzaron a entrar abrieron una pequeña brecha. Ellis, Bennett y Miso dieron buena cuenta de ello, y los sevillanos tuvieron una máxima renta de 8 puntos. Atacaban con cabeza y defendían con fuerza los pupilos de Comas, pero la ventaja, como llegó, se esfumó.

El Barça, que es no de los peores reboteadores de la ACB en el aro contrario, sacó petróleo de la desaparición de Betts en la pintura, y con muchas segundas opciones le dieron pronto la vuelta al choque. Son estas cosas que tiene el baloncesto, y más este Cajasol, minutos de un acierto desmedido y otros en los que se borra por completo. Con el juego exterior desacertado, los altos barcelonistas (sobre todo Vázquez) comandaron la reacción, desde la media distancia y cortando la zona, aprovechando las facilidades en el rebote de los de Comas.

Dos minutos y medio de infortunio sevillano (cero puntos) dieron al traste al final del primer tiempo con el buen trabajo de los 17 minutos anteriores. Una pena, porque el Cajasol estaba realizando un gran encuentro hasta el momento y no había sacado ningún provecho.

Con todo, el encuentro estaba en un pañuelo y las opciones seguían intactas, lo que era sin duda la mejor noticia para los cajistas, que afrontaban su temido tercer cuarto. Con Grimau y Vázquez en estado de gloria -todo lo que tiraban era canasta- y Betts recibiendo faltas y fallando los tiros libres, los catalanes ampliaron su renta merced a un parcial de 8-2 (47-38). Comas paró el partido con un tiempo, y Pascual debió ver todo encarrilado ya y quitó a Grimau, Vázquez y Basile. Craso error.

Como el Caja, el Barça perdió la oportunidad de sentenciar sin los hombres que estaban marcando las diferencias. La defensa sevillana ganó en intensidad, y los catalanes, sin referencias ofensivas, perdieron el norte. Renació entonces un Kakiouzis, jugando de tres, que se encargó de resolver cuentas pendientes, tanto con los suyos como con sus ex compañeros. Nueve puntos del griego devolvieron la igualdad y todo se resolvería en 10 minutos de infarto. Ahí cambió el partido, porque además Miles dio una cuota defensiva mayor. Quién lo hubiese dicho en el salto inicial.

Había una oportunidad de ganar, y había que aprovecharla para recuperar el terreno perdido con el ViveMenorca. Pascual sacó su arma secreta, inédita hasta el momento: Lakovic. Pero Comas tenía la suya: Ignerski. El polaco fue clave. Asumió la responsabilidad del tiro (14 puntos en este periodo) y con dos triples casi consecutivos se encargó de abrir una brecha a la esperanza; una brecha a la sorpresa; una brecha, en definitiva, que conducía al triunfo. Si a eso se añade una defensa al hombre cuya presión impedía a los azulgrana tirar, el dominio esta vez sí en el rebote y el acierto en los tiros libres tras las repetidas faltas del Barcelona, la victoria, o la primera derrota del Barça en el Palau este año, acabó por llegar.

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