Billete olímpico sin discusión alguna

  • España se clasifica para Río tras un brillante partido a cara o cruz ante Canadá que llegó a dominar por 3-7

España estará este verano en los Juegos Olímpicos Río 2016. Histórico, tenso, en un partido para recordar, el conjunto de Gabi Hernández hizo un encuentro muy serio, de máxima concentración, y se llevó con toda justicia el gran premio olímpico. Enfrente, Canadá, un rival duro, rocoso, que de la mano de Giuseppe Porzio quiso llegar a la orilla pero no pudo ante una España superior.

Empezó el partido con robo para España, pero la que se adelantó en el marcador fue Canadá merced a su capitán, el zurdo Graham. Contrarrestó Molina en posición de boya como un jabato antes del primer tiempo muerto de Guiseppe Porzio. Guerra de nervios, de tensión, de fuerzas, de todo...

El joven Roger Tahull se sacó un importantísimo penalti y ahí estaba el goleador Guillermo Molina para darle la vuelta al marcador (1-2) a poco más de un minuto. No llegó ningún tanto más pese a una superioridad de Blai Mallarach.

En el segundo cuarto las opciones de gol se iban reduciendo a la vez que se iban cerrando más y más ambas defensas. La lucha era enconada, cada balón, cada cuerpo a cuerpo. Se sucedían las expulsiones y, en esto, emergió en una superioridad Ricard Alarcón y puso de nuevo a España en mínima ventaja (2-3). La selección estaba defendiendo con uñas y dientes, y buscando cualquier mínima opción en ataque. Porque eran mínimas... Y en esto la figura alargada de Molina ponía, en un nuevo penalti, el 2-4 con su tercer gol, aunque Justin Boyd, casi al final del cuarto, ponía de nuevo el suspense (3-4) para llegar al descanso.

Siguió la taquicardia en el tercer cuarto. En juego, todo o nada, los Juegos o a casa. Demasiado premio y demasiado castigo. Pero tres golazos de Blai Mallarach y Chalo Echenique (2) abrían una brecha descomunal en estos partidos de (0-3) para un 3-7 que Canadá no sabía como suturar. Eran los mejores minutos de España en un choque que ya no se podía escapar. Y más cuando Dani López-Pinedo lo paraba absolutamente todo, en uno de sus partidos más descomunales. Había que buscar posesiones largas y que la prisa la tuvieran ellos. Marcó Conway (4-7) pero no había alarmas porque el waterpolo lo ponía España. Canadá tenía dudas hasta en superioridad y España, a tres minutos, tenía los Juegos a tiro, aunque los norteamericanos maquillaran el resultado.

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