Cavendish, solo ante la gloria

  • El británico, campeón del mundo, sumó su primera victoria en la presente edición, la vigésimo primera de su carrera, trabajándose el sprint frente al potente Lotto de Greipel

Mark Cavendish (Sky) encendió su maillot arco iris de campeón mundial con una explosiva demostración al sprint que le permitió ganar la segunda etapa del Tour de Francia, disputada entre Visé y Tournai (207 kilómetros), en la que el suizo Fabian Cancellara (Radioshack) mantuvo el maillot amarillo.

El corredor de la Isla de Man, de 27 años, irrumpió en la primera opción para los velocistas y se impuso en una llegada lanzada de lejos, explosiva, por delante del alemán André Greipel (Lotto), que fue el primero en atacar aprovechando el trabajo de sus compañeros, y al australiano Matthew Goss (Orica). El británico marcó el territorio entre los guepardos del pelotón, a pesar de que su equipo, el Sky, no está entregado a sus ambiciones de ganar etapas y lograr el maillot verde fiando su suerte en la general con Bradley Wiggins. Pero Cavendish, padre desde hace unos meses, sigue desafiando a los peligros del sprint y se buscó la vida. Solo ante el peligro. Sabía que la rueda buena era la de Greipel, se pegó al alemán y el resto lo puso él en un alarde de poderío que le valió la victoria número 21 en el Tour.

Otro paso hacia la historia, en el camino que lleva hasta las 34 victorias de Eddy Merckx, récord del Tour. Si el británico sigue el ritmo de sus anteriores cinco participaciones, la mitología le abrirá la puerta en 2014. "El equipo está pensado para pelear por el maillot amarillo, pero voy a demostrar que soy campeón del mundo. Ya he dicho que quiero marcar la historia del ciclismo. Voy a intentar seguir ganando aunque estoy algo más solo", señaló el velocista de la isla de Man.

Los favoritos se diluyeron en el guión que marcaron las formaciones de los velocistas y salvo al final, para evitar caídas y cortes en el pelotón, no aparecieron por cabeza de carrera. Entraron todos juntos y Cancellara mantuvo un día más el jersey de líder.

Una etapa ideal para el sprint, para aprovecharla, porque las oportunidades para la alta velocidad no van a abundar en la presente edición. Los equipos de los velocistas controlaron en todo momento la escapada que protagonizaron desde el kilómetro 34 los franceses Christophe Kern (Europcar) y Anthony Roux (Francaise) y el danés Michael Morkov (Saxo Bank). El pelotón permitió hasta una ventaja máxima de ocho minutos, pero a 100 kilómetros de meta empezó la operación caza. El Sky de Cavendish no se dejó el alma en el empeño, pero otros como el Liquigas de Sagan, el GreenEdge de Goss, el Lotto de Greipel y el Argos Shimano de Kittel se encargaron de dirigir las operaciones hasta neutralizar la fuga a 14 kilóemtros de meta, entonces representada por un último resistente, Anthony Roux.

El final se animó con muchos equipos en busca de la mejor posición para el combate, incluido el BMC de Cadel Evans, que tomó el mando por momentos para evitar caídas y cortes en el pelotón. Pero el Lotto de Greipel había estado trabajando todo el día por la etapa por una llegada masiva. En el cara a cara, Greipel atacó de lejos, pero por detrás, a falta de 100 metros, irrumpió Cavendish por la izquierda con una progresión devastadora que le llevó a la gloria una vez más, en una ciudad valona, Tournai, inolvidable para el ciclismo belga, pues fue donde alcanzó su última victoria Wouters Weylandts, fallecido en el Giro 2011 tras sufrir una caída.

El Rey de Bélgica, Alberto II, presenció la llegada e hizo los honores al monarca de la velocidad mundial, Mark Cavendish, que persigue sueños múltiples: los Juegos de Londres, el Mundial y alcanzar a Merckx. Con equipo o sin él.

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