Djokovic, de la tierra al paraíso

  • El serbio consigue el triunfo en París y suma a su palmarés el único 'grande' que se le resistía El próximo objetivo, el oro en los Juegos de Río para igualar a Steffi Graf en 1988

Novak Djokovic saldó su última cuenta pendiente al conquistar Roland Garros gracias a su victoria por 3-6, 6-1, 6-2 y 6-4 sobre Andy Murray. Con su triunfo sobre la tierra parisina, el número uno del mundo se convierte en el octavo hombre en la historia capaz de ganar en los cuatro grandes torneos del mundo, además de abrir la puerta a la posibilidad de ser el tercero en completar el Grand Slam en un año natural.

"Es un momento muy especial, quizá el más grande de mi carrera", dijo el serbio aún sobre la cancha central. El balcánico sumó además su duodécimo título en un grande.

El tenis británico, por el contrario, tendrá que seguir esperando para ver a uno de los suyos coronarse en la cancha de arcilla más importante del mundo. En su primera final en Roland Garros, Murray estuvo lejos de emular el triunfo de hace 81 años de Perry, único campeón de las islas.

Sólo durante un set dio Murray la sensación de poder frustar al campeón serbio, que después de tres finales perdidas, sintió quizá los nervios de la cita con la historia en el arranque del partido. Djokovic rompió en blanco el servicio de Murray en el primer juego, pero a partir de ahí se bloqueó, cedió sus dos siguientes saques y perdió el primer set. Si en ese momento pasó por la cabeza de Djokovic la final del año pasado, cuando Stan Wawrinka lo sorprendió a él, no lo dejó traslucir.

Está claro que no se ganan 12 títulos de Grand Slam dejándose sucumbir por la ansiedad, así que el serbio metió una marcha más, bajo el número de errores drásticamente y empezó a mostrar el tenis que le ha llevado donde está. Impecable al resto, Djokovic fue una apisonadora los tres siguientes sets, en los que Murray, con las piernas mucho más espesas, no supo ya cómo contrarrestar el juego profundo y preciso del número uno.

En el tercer set, Djokovic quebró en blanco a Murray para ponerse 5-2 y servicio. Tras el cambio de campo, el pupilo de Boris Becker saltó de su silla con ganas de cerrar el partido cuanto antes, pero incluso la mano de un número uno tiembla cuando se encuentra frente a frente con la historia. Murray logró el break y recuperó parte de la desventaja. Un escalofrío de esperanza recorrió la espina dorsal del segundo jugador mundial, que celebró en el juego siguiente con un sonoro "come on" el 5-4.

"El lobo está hambriento, pero todavía tiene que comer mucho antes de París. París es el postre", dijo Djokovic sobre sí mismo tras ganar en enero en Australia. Y el postre siempre se hace esperar.

Tres match balls necesitó el serbio para cerrar el partido. Tras tres horas y tres minutos, el último revés de Murray se quedó en la red para darle a Djokovic el momento más grande de su carrera.

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