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Como otro Fenerbahçe

  • Final El Atlético llega a Nervión como enemigo directo en el camino hacia la Champions, un objetivo necesario y más claro en caso de triunfo Equipo de gala Jiménez tiene al once titular disponible

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El ambiente debe ser igual, el sentimiento final está claro que no, pero el partido que se vivirá en la noche de este sábado en el Ramón Sánchez-Pizjuán debe tomar muchas referencias del que hace poco tiempo libró el Sevilla en el que ya fue la última comparecencia de Champions del equipo de Manolo Jiménez. Ahora no está en juego entrar en el bombo de cuartos; lo que se dirime es, puede, mucho más importante, poder repetir esas sensaciones la temporada que viene.

Toma tintes tan radicales este encuentro porque el Atlético de Madrid es el enemigo más franco que se puede encontrar ahora mismo el Sevilla en su meritoria lucha por no dejar de ansiar esos cuatro primeros puestos que divisa en el horizonte desde que todo se torció tanto allá por el mes de octubre, cuando el decimotercer clasificado tenía los mismos puntos que el equipo que Juande dejaba en la cuneta. El Atlético es el Fenerbahçe y los dos puntos que trae a Nervión como diferencia y que le dan ese puesto de privilegio vendría a ser como el 3-2 con que viajaba el cuadro de Zico desde Estambul. Pero ahora toca Sevilla y, como en aquella ocasión, el conjunto de Jiménez depende de sí mismo, tiene muchísima ilusión y tiene a una afición de su parte. ¿Para qué quiere más?

El momento anímico también es bueno después de haber mostrado una sensación de autoridad poco usual últimamente y que se echaba de menos en este equipo. Fue en Valencia ante un rival roto, sí, pero un rival al que no dejó levantarse jamás y que cuenta en su vestuario con muchísimos millones de euros en circulación. Evidentemente, esos millones están peor manejados que los de un Sevilla que también tiene un gran equipo en el que confiar la urgente empresa de sellar el boleto para Europa. Aunque topa hoy con otro rival que busca lo mismo a golpe de talonario. El Atlético es un equipo tremendamente irregular pero con tanta pólvora como la que encontró el Sevilla hace siete días en las calles de Valencia, en las calles, porque en Mestalla la que había supo mojarla un sistema defensivo sobre el que se ha dudado demasiado en esta temporada. Evidentemente, porque ha dado razones para ello.

El Atlético, este Fenerbahçe que hoy debe quedar empequeñecido por el sevillismo, puede decirse que es un equipo parecido al Sevilla. Alegre y con mucha munición arriba, el cuadro de Aguirre también se suele desangrar por atrás. Los dos equipos, por tanto, conscientes de que las virtudes las posee en el mismo sitio que el adversario, tratarán de que el balón ruede el mayor tiempo posible en terreno del contrario, allí donde flaquea el enemigo y donde los propios agrandan su figura. Luis Fabiano, Agüero, Kanoute, Forlán, Capel, Maxi, Jesús Navas, Reyes, Keita, Raúl García... las dos áreas estarán llenas de depredadores con las garras preparadas para el vuelo bajo al mínimo descuido de la presa. Los errores se pagarán caro y por eso la defensa sevillista deberá redoblar esfuerzos para mantener la concentración, sobre todo en esos balones que tanto hacen sufrir a los centrales y que los rivales se encargan de hacer surgir como rosquillas de un horno. Eso es lo que debe cuidar bien el Sevilla. En el resto, casi no hay que decirle nada a un equipo que en Mestalla mostró por momentos que sabe jugar de memoria y borrar al rival del campo. Luis Fabiano necesita poco para mantener vivo su bonito codo con codo con Cristiano Ronaldo y Kanoute está preparado para su elegante baile de controles, giros, balones bajados y jugados al pie, a las bandas, al hueco...

El Sevilla sólo necesitará ritmo -el que imponga Keita con su empuje- y un ambiente sonoro y positivo en la grada para borrar al Atlético del cuadro. Un Atlético además que no es de los equipos que se crece como visitante. Es cierto que ha cosechado cinco triunfos, pero ninguno de ellos con los de arriba. Todos son victorias con los equipos que pasan apuros en la tabla y sólo se puede apuntar en esta faceta una victoria ante el Racing del tan de moda Marcelino. El Sevilla, encima, debe apelar a que nadie después de Barça y Madrid ha ganado más en casa, donde no pierde desde hace cuatro meses, concretamente desde la visita del Mallorca, jornada 13, día 24 de noviembre.

Es cierto lo que ha dicho Jesús Navas, que los partidos ante este rival, ante este entrenador, se convierten en extraños. Hay una rivalidad especial, causas pendientes y heridas por cerrar, pero el equipo blanco se juega mucho más que el honor. Se juega la Champions. No será defitivo, pero permitirá colocarse...

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