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Iván Pérez: "Somos un equipo peligroso"

  • El waterpolista, de 41 años, enfrenta sus últimas Olimpiadas tras debutar en Barcelona 92, donde se hizo con la plata.

Pese a que a sus 41 años encara su cuarta y última participación en unos Juegos Olímpicos, el waterpolista hispano-cubano Iván Perez asegura que su veteranía no le impide sentir "los nervios de aquella primera vez" justo antes de acudir a Londres, donde su equipo pondrá "toda la carne en el asador".

Nacido en La Habana (Cuba) en 1971 y nacionalizado español, a este gigantón de tan amplio cuerpo (casi dos metros de altura y pesa unos cien kilos) como enorme sonrisa le cuesta aún hacerse a la idea de que su retirada está cerca. Tanto es así que incluso sufre un lapsus al ser preguntado sobre cómo afronta sus últimos Juegos. "Estos quizás podrían ser mis últimos... ¡Bueno, no! -corrige con rapidez-, realmente son mis últimas competiciones como deportista en activo, por lo que tengo que poner toda la carne en el asador", apunta el boya del Club Natación Sabadell.

Lejos queda aquella primera participación en los Juegos hace doce años, en Sydney 2000, que acabó con un cuarto puesto agridulce, sobre todo después de la histórica plata en Barcelona'92 y la culminación de la medalla de oro en Atlanta'96. Después estuvo en Atenas, Pekín y, veinte años después de Barcelona, en unos Juegos en Londres donde Pérez espera volver a alzar esa medalla que tantas veces ha rozado sin éxito. "Estamos en un buen momento de forma, venimos de hacer buenos resultados en competiciones durante la preparación, y creo que el equipo se encuentra en un momento óptimo, con la experiencia necesaria para afrontar estos Juegos con garantías. Ese cúmulo de cosas nos hace un equipo peligroso", dice el jugador.

En la cita de este verano, el equipo de Rafa Aguilar se medirá a Grecia, Italia, Australia, Croacia y Kazajistán, selección ante la que debutarán el 29 de julio en el Centro Acuático. "Ahora poco importan las dudas. Cuanto menos cuenten con nosotros es cuando más sacaremos la cabeza. La gente viene con ganas. Yo vengo con ganas", señala el waterpolista, para el que la veteranía no es precisamente un grado. "`No te creas, cuando esté en la piscina, o incluso ahora, tengo los nervios de aquella primera vez! Pero al ser un veterano, quizás un poco menos que los otros seguro", matiza el hispano-cubano. "Hay que poner toda la carne en el asador" insiste. "Para el resto quizás no sea su última competición, pero saben que solo están clasificados para estos Juegos. No para Río, sino para éstos. No saben si habrá otra oportunidad, lo que hace que el equipo vaya con ganas y sea un equipo peligroso".

Porque, para una selección que no ha dejado de estar en cada cita olímpica desde Moscú 1980, "sería genial repetir aquella plata de Barcelona y lograr una medalla olímpica veinte años después", dice. "Yo espero verme arriba del podio. En cuál de los tres cajones no lo sé, pero espero que sea el más alto. O al menos con una medalla", confiesa sin rodeos, para acabar con esas risas que tanto le caracterizan.

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