Payet, el inesperado

  • El jugador del West Ham parece haber dejado atrás el temperamento que le cerró puertas en el pasado y cumple con lo que le pide Deschamps

¿Quién será la estrella de Francia en la Eurocopa?, ¿Griezmann?, ¿Pogba?, ¿Giroud? Por el momento, contra todo pronóstico, Payet adelantó a los demás gracias a un partido magistral en la apertura de la competición contra Rumanía.

Sería injusto decir que el futbolista del West Ham fue el mejor del encuentro porque acertara con la escuadra rumana en el minuto 89, cuando el partido discurría plácido hacia el empate.

Cierto que Payet logró el tanto de la victoria, un gol sublime conseguido desde la medular del área, que maquilló la mediocre presentación de los anfitriones ante su gente. Pero antes de eso, el jugador originario de La Reunión, una diminuta isla perdida en el centro del Pacífico, había dado el pase del primer tanto de Francia y había producido tantas asistencias de gol que si sus compañeros hubieran estado un poco más acertados tendría encarrilado hacerse con el título de mejor centrador del torneo.

Fue gracias a su partido que Francia mereció un poquito más la victoria ante la voluntariosa Rumanía y, en una de esas veces en las que el fútbol decide ser justo, el tanto que consiguió cuando el duelo agonizaba, le dio la gloria que tanto había buscado. "Si me lo hubieran dicho hace un año,...", aseguró el jugador al final del encuentro con un tono que dejaba entrever todo el camino que tuvo que recorrer para hacerse un hueco en el once de Didier Deschamps.

Un camino que estuvo repleto de lesiones, pero también de desencuentros con sus entrenadores a causa de su ego desmesurado y su tendencia a levantar demasiado la voz. Pero el jugador de La Reunión ha madurado y ahora parece compatible con los estándares que exige el seleccionador francés para integrar su grupo.

Atrás quedó el compañero problemático, el hombre que siempre quería ser la estrella en todas las situaciones y que consideraba que no se valoraba suficiente su talento. Payet limó esas asperezas que, en el pasado, lo llevaron a propinar en 2010 un cabezazo a Blaise Matuidi. O a acordarse de la madre de Mathieu Valbuena porque no le dejó lanzar una falta en el Olympique de Marsella.

Precisamente fue en su última temporada en ese club donde se inició la metamorfosis. De la mano del técnico argentino Marcelo Bielsa, la bestia fue domesticando su carácter sin perder ni un ápice de su talento. El esfuerzo del entrenador de Rosario no fue pequeño y los encontronazos con el futbolista tampoco fueron pocos. Bielsa llegó a apartarlo del equipo en el último partido de la temporada en la que entrenó al Marsella, poco antes de que el jugador hiciera las maletas con destino al West Ham. Allí llegó ya con otro talante y con la lección bien aprendida: su calidad no era un bien personal sino un instrumento para hacer ganar al equipo.

En la Premier se le vio más solidario, más generoso en el esfuerzo defensivo y, cuando las lesiones se lo permitieron, más decisivo para su equipo.

El técnico del West Ham, Slaven Bilic, heredó el gran jugador que había moldeado Bielsa durante todo un año. Consecuencia de ello fue su retorno a la selección desde finales de 2015, aunque ni mucho menos como titular. Por delante estaba, en aquel momento, un Valbuena en el que Deschamps tenía puesta toda su confianza. El seleccionador buscaba más un jugador de banda y Payet le ofrecía un pasador sin par.

Hubo que esperar a que la cercanía de la Eurocopa dejara fuera a algunos de los incondicionales de Deschamps para que se le abriera un hueco. Para muchos, un espacio que muchos consideraban que debió ser para Hatem Ben Harfa, de no haber sido por la mala relación que tiene con el seleccionador desde que ambos coincidieran en el Marsella.

Una vez en el grupo, el puesto de titular tampoco lo tenía asegurado. Payet tiene la reputación de ser un electrón libre en el campo, lo mismo que Griezmann, lo que amenazaba con incompatibilizar la presencia de ambos. Pero los amistosos previos al inicio de la competición acabaron por convencer a Deschamps de que Payet era el hombre que necesitaba, que sus pases eran imprescindibles para alimentar a Giroud, que se hizo con el puesto que normalmente hubiera defendido Benzema y que el jugador del Arsenal consolidó al marcar su octavo gol en los últimos ocho partidos.

Ahora, Payet tiene el puesto asegurado y su seleccionador confesó que lo va a tener entre algodones para evitar que se rompa, lo cual echaría por tierra buena parte de sus planteamientos.

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