LOS NUESTROS | pAULA gÓMEZ. Jugadora del Mairena Voley

Proyectos que ilusionan para seguir creciendo

La jugadora del Mairena Voley, Paula Gómez. La jugadora del Mairena Voley, Paula Gómez.

La jugadora del Mairena Voley, Paula Gómez.

Con la temporada 2017-18 de la Superliga femenina 2 recién concluida, podría pensarse que Paula Gómez, integrante del Mairena Voley, ya está de vacaciones. Nada más lejos de la realidad. La joven, que estudia Técnico Superior en Animación de Actividades Físicas y Deportivas, cuenta los días para empezar su puesta a punto para la playa. "La pretemporada de pista comienza en agosto y cuando la competición termina nos pasamos al voley playa, porque es muy divertido y porque también nos ayuda a no perder la forma. Y así prácticamente todo el verano. El deporte a estos niveles no te deja tiempo para vacaciones", zanja para despejar cualquier duda.

El apunte de Paula no encierra queja alguna. Tampoco resignación, pues hace tiempo que se acostumbró a perderse fiestas, fines de semana de asueto y viajes por placer. Y lo que para muchos sería un sacrificio imposible, para ella es una elección. Quizá una de las más importantes que ha tomado en sus 21 años de vida.

"La gente que no vive el deporte a estos niveles no llega a entender nunca que cambies un sábado de fiesta por un viaje en autobús para jugar al día siguiente en Castellón. Y muchas veces tienes que escuchar que por un día que te pierdas el entrenamiento no pasada nada. Y es verdad, por un día no pasa nada. Pero este es un deporte de equipo y si faltas dejas tiradas a tus compañeras". Paula demuestra una gran madurez forjada tras cientos de sesiones de entrenamiento, consecuencia de haber dedicado media vida al voleibol.

Su historia empezó como la de muchas compañeras de profesión: en el patio del colegio. "Con 11 años mis amigas y yo nos apuntamos a clases extraescolares de voleibol. Antes ya había probado el baloncesto y el atletismo, pero esto me gustó mucho más", cuenta.

Lo que al principio comenzó como un juego no tardó en convertirse en una prioridad. Ella era de las pocas que jamás se saltaba un entrenamiento, ni siquiera para estudiar un examen importante. "No tenía necesidad, el secreto estaba en organizarme bien. Estudiaba antes del entrenamiento y luego gracias al voley me despejaba", añade.

De su compromiso se dio cuenta su entrenador cuando subió a categoría juvenil. Y tras años de formación la animó a seguir mejorando, seguro de que tarde o temprano su avezada alumna daría el salto a un nivel superior.

Y así fue como hace algo más de un año y medio Paula arribó al Mairena Voley para integrar un proyecto ambicioso: consolidar el primer equipo en la Superliga femenina 2 -la segunda categoría nacional- y, si todo marchaba viento en popa, aspirar en el futuro al ascenso.

"La verdad es que cuando llegué tenía algunas dudas. Era un club nuevo, con nuevas compañeras, y mi máxima experiencia hasta entonces era competir en Primera Andaluza. Pero todo fueron facilidades. Primero teníamos que estar a gusto y conocernos como grupo", revela la joven.

"Poco a poco fui cambiando la cara de susto que tenía, de no creer en mí misma, por otra de competitividad. Y fue gracias a mis entrenadores", asegura Paula, agradecida por la oportunidad que le brindó el club aljarafeño y orgullosa de lo que el plantel ha conseguido en este tiempo: "Nos hemos hecho un nombre. Los rivales ya saben que nuestro pabellón es un campo difícil y que no nos damos nunca por vencidas. Y ese respeto que nos hemos ganado se nota en la pista".

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