Radiografía de una psicosis

  • Los nervios se vuelven pánico en cada balón aéreo otra vez en el tramo final

El Sevilla avanza en la competición y nadie encuentra remedio a sus males, mientras se va descubriendo que la naturaleza de éstos parece más cercana a lo psicológico que a otra cosa. Posiblemente todo tiene su origen en una situación traumática de la que no ha sabido escapar que empieza en ligera ausencia de autoestima, sigue con los primeros nervios en cuanto el rival aprieta, para acabar perdiendo por completo el control y presa de un pánico que le hace hasta incluso regalar el balón mucho más rápido de lo habitual.

Todo se le junta y el sufrimiento llega hasta ahogar al aficionado. Al Levante sólo le faltaba ayer en la segunda parte que Alex, el brasileño de más calidad del Fenerbahçe, estuviera en sus filas. Daba la sensación de que algunos futbolistas del Sevilla veían el rostro del dorsal 20 del equipo turco cuando un rival volvía la cara. El colombiano Mosquera volvía a ser muy blando a la hora de encimar a un contrario como último hombre, por no hablar del gravísimo error de cálculo al intentar despejar un balón bombeado con la suavidad que obliga un saque de banda; a Dragutinovic le va a estallar el físico y a veces se queda extrañamente clavado; Daniel y Adriano nunca olvidan su vocación ofensiva a la hora de perder de vista las marcas; el cansancio de los 120 minutos a tope el martes pasaba factura... y no se sabe por qué proliferan en cada final de partido faltas indirectas desde todos los ángulos: diagonales, laterales, centradas...

Ayer por lo menos Palop sí tenía algunos metros libres para intentar mandar en estas jugadas. La defensa trató de defender estas acciones más cerca de la frontal del área que de la portería propia, aunque sigue faltando contundencia, mucha contundencia para que los fantasmas empiecen a alejarse.

Si el equipo de psicólogos, como dijo Jiménez esta semana, se dedica a sacar tablas y gráficos de posesión, a lo mejor no estaría mal que hiciera un psicoanálisis que contribuyera a espantar ciertas fobias. "En ocasiones... veo balones colgados", puede ponerse en boca de cualquiera de los centrales de este equipo recordando un éxito de la cinematografía comercial protagonizada por Bruce Willis, El sexto sentido. Al Sevilla debería sobrarle con cinco, aunque quizá ese sentido adicional es el que ponía el que dicen que es el causante de esta psicosis con su ausencia, un Javi Navarro al que todos, absolutamente todos los centrales actuales del Sevilla, le quedan muy lejos.

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