Reina de París y número uno

  • Ana Ivanovic celebra su ascenso a la cima con su primer título de Grand Slam

La serbia Ana Ivanovic se impuso en la final de Roland Garros a la rusa Dinara Safina por 6-4, 6-3 en poco más de hora y media, por lo que logró su primer título de Grand Slam en la tercera final de su carrera. "Todavía no me creo esto", afirmó la serbia antes de recibir el trofeo Suzanne Lenglen de manos de la belga Justine Henin, que la derrotó en la final del año pasado antes de retirarse esta temporada. Fue una ceremonia que pareció como un relevo en la cima del tenis mundial.

La cabeza de serie número dos tenía ya asegurado antes del inicio de la final el número uno del mundo, un puesto que será efectivo a partir de mañana.

Con lágrimas en los ojos, Ivanovic, de 20 años, escuchó el himno de Serbia que, por primera vez, sonó en la pista Philippe Chatrier, la central de Roland Garros. "Algunos han atravesado toda Europa para llegar a esta final, se lo quiero agradecer. Ha sido increíble para mi, cuando iba en bicicleta a mis entrenamientos soñaba con este momento y con este ambiente ha sido todavía más maravilloso", aseguró ante un estadio lleno.

Por octavo año consecutivo, la final femenina de Roland Garros se resolvió en dos sets, aunque el duelo entre Ivanovic y Safina fue más vibrante que los librados en los últimos años en los que Henin masacró a sus rivales. La serbia se mostró superior ante una rusa que no tiró el partido en ningún momento y, por etapas, desplegó un duelo de gran calidad a su estilo: golpes potentes y planos. Ivanovic dispuso de tres bolas de partido, una más de las que la rusa había levantado antes de llegar a la final.

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