Balonmano l Campeonato de Europa

Sorpresa muy amarga

  • Hungría doblega a un equipo español con poca paciencia a la hora de atacar

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La selección española cayó derrotada en su debut en el Campeonato de Europa por un contundente marcador ante Hungría, en un encuentro en el que el equipo nacional pagó su precipitación en ataque, en un torneo, en el que los de Pastor, a causa de las bajas, necesitan más paciencia que nunca.

Las dudas que pudiera despertar la presencia de Sierra, titular de la portería española por la baja de David Barrufet y las molestias de última hora de Hombrados, quedaron despejadas con dos paradas iniciales a Nagy y Gal. Pero los problemas de España no estaban en la portería, sino en las excesivas prisas con las que el conjunto español, que tiene que acostumbrase a jugar sin el seguro de vida que supone el pivote Rolando Uríos, actuó en ataque, que ahora, más que nunca, tiene que masticar y masticar.

De hecho, cuando España movió con criterio el balón, los pupilos de Pastor encontraron los huecos necesarios para batir la portería magiar. Así, como una goma, aumentó y decreció la ventaja española, nunca mayor de dos goles, durante los primeros minutos de la primera mitad

De este modo, la selección española fue poco a poco complicándose un marcador, que llegó a reflejar a menos de ocho minutos para el descanso una ventaja de dos tantos para el equipo magiar (9-11). Aunque las alarmas para el cuadro español se encendieron con la máxima intensidad con el parcial de 0-2 que le endosó Hungría, con un jugador menos, a falta de poco más de cuatro minutos para el final del primer tiempo, y que colocaron a los húngaros con una inquietante renta de 9-14.

Pero si algo identifica a la selección española es su inconformismo ante la derrota. La defensa logró frenar los lanzamientos del lateral Ilyes, y en ataque volvió la calma necesaria para surtir de balones en el pivote a un Garabaya, que con dos tantos (12-14) devolvió la esperanza a los vigentes subcampeones de Europa para la segunda mitad.

Esperanzas que se convirtieron en realidad en el arranque del segundo período, en el que España muy firme en ataque, con un 6-0 comandado por Asier Antonio y Garabaya, y un Iker Romero asumiendo la responsabilidad goleadora logró rápidamente igualar (14-14) antes de los cinco minutos de la primera mitad.

Sin embargo, cíclicamente el equipo nacional seguía cayendo en las traicioneras prisas. España necesitaba calmarse si quería ganar, pero la exclusión de Asier Antonio poco antes del ecuador de la segunda mitad, volvió a llenar de nervios al equipo nacional, que vio como en inferioridad Hungría se alejaba peligrosamente (23-27) una vez más. Con todo perdido, Pastor arriesgo y situó sobre la pista al tocado Hombrados, que demostró su liderazgo dentro del equipo nacional, pero que no sirvió para levantar a un equipo que tiene mucho que mejorar.

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