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Teoría de la implicación

  • Jiménez se siente fuerte pese a las críticas e insiste en que la actitud del equipo debe ser mayor fuera de casa · El técnico no se siente cuestionado dentro del club, sino todo lo contrario

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El careo de ayer entre Manolo Jiménez y la prensa estaba cantado no ya desde que el Getafe marcó en el tiempo de prolongación tras el empate de Dragutinovic el pasado sábado, sino desde que el equipo madrileño remontó el gol de Luis Fabiano y se puso 2-1.

El entrenador del Sevilla se sacudió como pudo las dudas que giran en torno a su persona y también -por qué no- en algunos casos sobre su continuidad al frente de una plantilla que tocó el cielo con cinco títulos en un año y medio. Jiménez sufrió un juicio sumarísimo sobre su futuro y sobre su tirón de orejas a algunos jugadores en Getafe a los que acusó de falta de implicación, una acusación que, sacada del contexto de un partido puntual, está claro que puede generar mal ambiente en un vestuario, pero menos tras una derrota y de la forma en que se produjo, en el descuento y por enésima vez a balón parado.

Pese a que muchos lo ven en la cuerda floja y hay quien dice que el consejo empieza a perder confianza en su trabajo, el de Arahal trató de ponerse la coraza de le proporciona su ilusión y su trabajo diario, mientras escuchaba preguntas muy directas y nada agradables para un entrenador de fútbol. ¿Se siente cuestionado?, fue una de las que no se hicieron esperar. "Me siento con muchas ganas de querer devolver al equipo donde debe estar. Presionado me voy a sentir siempre que no gane el equipo. Si está el Sevilla el primero y pierde un partido, me voy a sentir presionado por perder ese partido", fue la respuesta del preparador sevillista.

Y si el primer adjetivo que tuvo que escuchar Jiménez fue "cuestionado", el segundo fue si se le había pasado por la cabeza la posibilidad de ser "destituido". "Me ha pasado por la cabeza que todo lo que sea perjudicial para el Sevilla lo entendería como bueno, pero por capacidad de trabajo, por intensidad, por ganas, por la mala suerte que estamos teniendo o por los malos resultados que llevamos, entiéndase como se quiera, no vamos a bajar los brazos. Lo que tenga que llegar, llegará. Mañana a las diez trabajo, con la misma intensidad y la misma ilusión que hoy a las diez", espetó.

sin el "te respaldamos"

Fue entonces cuando a Jiménez le recordaban que el lunes hubo una reunión del consejo en el que se trató la situación deportiva. "Yo tuve una reunión con el presidente y con Monchi como las que solemos tener cada muy poco tiempo y simplemente habíamos allí tres profesionales del Sevilla que además somos sevillistas y que estamos preocupados porque el equipo está el noveno. Eso no entraba dentro de las cuentas en pretemporada. Está en esta situación, es una realidad y lo que hay que hacer es aunar esfuerzos para salir de ahí".

Y siguieron los adjetivos. El siguiente fue "respaldado". Jiménez sabe que esa palabra o ese gesto por parte de un presidente significa que la destitución puede estar cerca, así que salió bien de la situación. "A mí no me han dicho te respaldamos ni nada de eso. Yo me siento con mucha fuerza y lo que sé es que estoy trabajando mucho. Yo sabía en qué situación llegaba al equipo. Y, por lo tanto, balones fuera ni uno, al pie y en cortito", dejó en el aire.

"¿qué es lo que dije?"

Jiménez no se arrepiente de sus palabras criticando la falta de actitud o implicación de algunos jugadores en Getafe. Básicamente, porque tampoco dijo nada que no fuera cierto circunscrito a ese encuentro, aunque extrapolado a la generalidad de una temporada, y más, al vestuario, podía considerarse más grave. "¿Qué es lo que dije? No sé lo que se entendió. Lo que sí quiero decir es que mi equipo no mostró la misma actitud que contra el Barcelona para meterlo en su campo. Todo lo que saliese de ahí ha sido mala interpretación mía o de alguno de ustedes, pero lo que está claro es que si nosotros hubiéramos presionado al Getafe arriba como lo hicimos con el Barcelona a lo mejor el Getafe tenía más problemas que el Barcelona para sacar el balón".

El técnico, como la gran mayoría del sevillismo, ha entendido que el problema está lejos del Sánchez-Pizjuán y en partidos en los que es más difícil motivarse. Ésa es la guerra de Jiménez con su equipo. "Ellos saben que fuera de casa no estamos ganando partidos. Si en Barcelona hacemos un partido muy bueno y en Getafe tres días después no se muestra la misma intensidad y la misma cara, pues evidentemente eso es fútbol. Lo normal sería pasar más apuros con el Barcelona y menos con el Getafe, pero fue al revés", indicó para referirse luego a la reacción que necesita el Sevilla: "El equipo tiene actitud, pero lo que necesita es hacer dos buenos resultados para ser el que era. Desgraciadamente, fuera de casa sólo hemos ganado ante el Levante, no hemos ganado más. Lo único que necesitamos es la confianza de sabernos los mismos dentro y fuera, pero eso se logra con victorias. Tal y como está entrenando el equipo, yo estoy convencido de eso tiene que llegar. Con una pizca de suerte en Getafe hubiéramos quedado 2-2, que tampoco era un buen resultado, pero al menos no era tan dramático".

el mismo objetivo

Ya en una ocasión Del Nido dijo públicamente tras un mal resultado que su entrenador tiene las espaldas muy anchas. El lunes recibió confianza y Jiménez se encargó de recordar su forma de llegar a la primera plantilla. "Hacerme firmar lo que no lo han hecho con otros entrenadores, dos años, me deja tranquilo. A partir de ahí, cuando tenga que seguir seguiré y cuando no tenga que seguir no seguiré. Por lo demás, el equipo está conmigo, eso que quede muy clarito, y yo estoy con el equipo. Las malinterpretaciones a lo mejor ocurren porque no se explica uno bien o porque uno sale uno muy acalorado tras una derrota. Y si es así rectifico. Lo que sí es verdad es que al equipo lo quiero más implicado fuera de casa porque con esa actitud que tiene de jugar el balón le podemos ganar a cualquiera".

Y el objetivo sigue siendo la Champions. "Una vez que se tuercen las cosas, ¿sigue siendo el objetivo? Yo lo pregunto, ¿sigue habiendo posibilidades? Se puede meter uno, ¿por qué no?".

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