Ye, dos letras y un mar de dudas

Dos letras para un mar de dudas: Ye. Al nadar más rápido que los más rápidos entre los hombres, la china Ye Shiwen convirtió la piscina de los Juegos de Londres en un hervidero de sospechas.

Ye mejoró el sábado en 1,02 segundos el récord mundial en los 400 metros estilos, y en los últimos 50 metros, con 28,93 segundos, fue más veloz incluso que el estadounidense Ryan Lochte, campeón olímpico, que registró 29,10.

"Increíble" y "perturbador", dijo a The Guardian John Leonard, el director ejecutivo de la Asociación Mundial de Entrenadores.

"Trae muchos malos recuerdos", añadió el estadounidense Leonard, refiriéndose a la irlandesa Michelle Smith y su asombrosa actuación para el oro en Atlanta 96. Smith, luego Michelle Smith de Bruin, fue sancionada por cuatro años en 1998 al dar positivo por el esteroide androstenediona.

Leonard intentó medir sus palabras -"debemos ser muy cuidadosos en cuanto a llamar a esto doping"-, pero aseguró que cada vez que en la historia de la natación se vio algo "increíble", el tiempo puso las cosas en su lugar.

La australiana Stephanie Rice, campeona olímpica en Pekín 2008 en la misma especialidad, calificó la marca de Ye de "descabelladamente veloz".

Lo cierto es que Ye tiene cara de niña, pero unos hombros anchos y brazos musculosos. Su récord mundial del sábado, con 4.28,43 minutos, fue el primero entre las mujeres en la especialidad desde que los bañadores high-tech fueran prohibidos en 2010.

Lochte ya comentó que la marca de Ye fue el centro de la conversación con sus colegas el sábado, la misma noche en que él conquistó el oro en los 400 estilos relegando a Michael Phelps. Y a éste tampoco le pasó inadvertida la megamarca china: "A todos nos impactó e impresionó mucho su ritmo". Las dudas llegaron al COI, cuyo jefe médico, Arne Ljungqvist, eludió el tema: "No me gustan las sospechas y aplaudo en tanto no tenga razón para no hacerlo".

Mark Spitz, siete veces oro en la natación de Múnich 72, quedó asombrado también con lo hecho por Ye. "Me resultó fascinante", dijo el estadounidense. "Nunca en mi vida he visto un ejemplo así de cómo despegarse de los rivales en los últimos 25 metros". Spitz parece tener dudas sobre el futuro de Ye: "Hay que esperar a la próxima competición internacional".

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