Un aficionado inglés, en estado crítico tras ser apaleado por hinchas rusos

  • Marsella ha vuelto a ser por tercer día escenario de altercados. Otros dos británicos se encuentran grave y una veintena de personas ha tenido que recibir atención médica.

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Un aficionado inglés se debate entre la vida y la muerte tras haber sido apaleado por hinchas rusos en el tercer día de actos violentos en Marsella en los prolegómenos del partido de la Eurocopa entre Inglaterra y Rusia. Horas antes del partido del grupo B ente ambas naciones, los aficionados repitieron los enfrentamientos que ya protagonizaron en 1998 en esa misma ciudad durante el Mundial de Francia, lo que había provocado que el partido fuera declarado de alto riesgo. 

Pero nada impidió que la situación degenerara con la presencia en la misma ciudad de dos aficiones que guardan fresco el recuerdo de aquellos enfrentamientos. Si los días pasados fueron los hooligans ingleses los que habían protagonizado enfrentamientos con las fuerzas del orden en las zonas de pubs de la ciudad, en el entorno del céntrico Puerto Viejo, con la llegada de los rusos para presenciar el partido la tensión subió de tono. 

En una de esas peleas, un aficionado inglés de unos 50 años de edad fue apaleado con barras metálicas por fans rusos, que le golpearon en el rostro. Reanimado en un primer momento por un agente, el hombre fue trasladado de urgencia a un hospital La Timone de la ciudad y, según algunos medios, está en estado de reanimación cardio-respiratoria. Su pronóstico es reservado. 

Otros dos ingleses se encuentran en estado grave y dos decenas de personas tuvieron que recibir atención médica. "Las cosas degeneraron durante una hora y media" en que los agentes "se vieron confrontados a individuos violentos (...) y en algunos casos alcoholizados", indicó el prefecto de policía de la ciudad, Laurent Nuñez. 

Las autoridades enviaron refuerzos de antidisturbios al centro de Marsella y dispersaron a los hooligans con gases lacrimógenos y cañones de agua. Tras de si dejaron un paisaje desolador de mobiliario urbano destruidos, escaparates destrozados y numerosas botellas, sillas y mesas de cafés desperdigadas por el suelo. 

A medida que se acercaba la hora del partido, se registraron algunos incidentes en los alrededores del estadio Velódromo. En el interior, los aficionados ingleses eran mayoritarios y silbaron el himno ruso. Los incidentes de Marsella han venido a empañar más una Eurocopa que comenzó el viernes en medio de ingentes medidas de seguridad para afrontar la amenaza terrorista que pesa sobre Francia y que también se vio perturbada por las huelgas en diversos sectores de los transportes del país que entorpecieron la circulación en el país. 

Demasiadas cosas para la UEFA, organizadora de la competición, que emitió un escueto comunicado de condena de los altercados de Marsella y consideró que sus responsables "no tienen cabida en el mundo del fútbol". El ministro francés del Interior, Bernard Cazeneuve, por su parte, también denunció a los "pseudo-aficionados" que provocaron los actos violentos y aseguró que la policía actuará con contundencia para evitarlos. 

Las autoridades francesas pidieron a sus homólogos británicos que retuvieran los pasaportes de 3.000 hooligans ingleses para impedir que cruzaran el Canal de la Mancha. 

Durante la Eurocopa, 200 agentes extranjeros participan en el dispositivo de control de los aficionados violentos junto con la policía francesa. Además, se enviaron refuerzos a Marsella donde el Inglaterra-Rusia estaba declarado de alto riesgo. Pero todo eso no ha evitado que se produzcan los incidentes en un país que desde los atentados yihadistas del pasado 13 de noviembre se encuentra en estado de emergencia y que había extremado las medidas de seguridad en los recintos concernidos por la Eurocopa.

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