los nuestros | Marta Carrasco. Jugadora del Sevilla F. C.

Un anhelado regreso a la competición

La jugadora del Sevilla FC, Marta Carrasco. La jugadora del Sevilla FC, Marta Carrasco.

La jugadora del Sevilla FC, Marta Carrasco.

"Ahora me siento otra vez futbolista". En una frase tan breve como rotunda, Marta Carrasco (16/09/1994) resume su regreso a la élite del fútbol femenino con el Sevilla tras una larga ausencia. El motivo: una lesión de cruzado que la alejó demasiado tiempo de los terrenos de juego.

"Han sido meses duros, de mucha rehabilitación y muchas horas de gimnasio. Y también mucho tiempo sola. Quería recuperarme lo antes posible y la espera se me hizo larga. Además, me sentía triste por no poder ayudar a mis compañeras", reconoce la joven, natural de Alanís.

Mientras Marta peleaba contra un indeseable contratiempo en forma de lesión, su equipo se jugó el año pasado el ascenso a Primera. Así que no le quedó más remedio que ver el play off desde la barrera, aplacando como podía los nervios.

"Me perdí toda la primera vuelta por culpa de una lesión, pero el club siempre me dio su apoyo y confió en mí"

Meses después, el Sevilla retornó a la máxima categoría del fútbol femenino nacional y de nuevo Marta tuvo que conformarse con ser espectadora. "Me perdí toda la primera vuelta, pero el club siempre me dio su apoyo y confió en mí. Por eso estoy tan contenta de poder volver a tener minutos y espero devolver la confianza que me dieron", revela.

Carrasco ingresó en el club cuando tenía 14 años. Por aquel entonces no se imaginaba hasta qué punto aquella decisión marcaría su trayectoria deportiva, pues hasta ese momento su andadura se limitaba al equipo mixto de su colegio.

"Empecé a jugar al fútbol con cuatro años. Allá donde fuera mi hermano mayor iba yo, me encantaba jugar con él y con sus amigos. Fui creciendo y subiendo categorías, siempre jugando con niños, hasta que cumplí los 13, porque a partir de esa edad ya no se permiten los equipos mixtos", cuenta Marta, que no tenía nada claro su futuro.

Pero el Sevilla llamó a su puerta y le confirmó lo que ella ya pensaba desde hacía tiempo: que el fútbol había dejado de ser un mero divertimento. Si se esforzaba en cada entrenamiento, si proseguía con su evolución a las órdenes de los técnicos del club nervionense, podría soñar con jugar algún día con el primer equipo.

Marta soñó durante años, hasta que un día descubrió que ya no tendría que hacerlo más. Su debut iba a ser un hecho. "Fue en la anterior etapa que el Sevilla estuvo en Primera. Era verano, estaba a punto de empezar la pretemporada y me llamaron para decirme que iba a jugar con el primer equipo. Me hizo muy feliz", recuerda.

Tiempo después, la trayectoria del Sevilla empezó a torcerse. "Fue un año muy duro, desde el principio nos vimos abajo en la tabla y se nos hizo muy difícil sacar puntos", explica.

Aquel Sevilla descendió. Pero esta canterana, al igual que algunas de sus compañeras, se prometió que devolvería al equipo al lugar que le correspondía. "Teníamos esa espinita clavada", se sincera.

Tras dos temporadas en Segunda, el pasado junio la protagonista de esta historia pudo sacarse al fin la dichosa espina. Y aunque lo hizo desde la grada, disfrutó como una más de una merecida celebración.

"Esta temporada está siendo complicada porque la Liga Iberdrola es muy dura. Y si cuesta subir, más cuesta mantenerse. En los primeros partidos perdimos puntos por pequeños detalles. Y eso que en varios fuimos superiores. Pero poco a poco el equipo está haciendo las cosas bien y vamos a conseguir el objetivo", sentencia Marta, quien ha recuperado la sonrisa al verse de nuevo vestida de corto y pudiendo pisar el césped que tanto había añorado.

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