Grupo B

La coronación del príncipe de Gales

  • La gran actuación de Bale, máximo anotador del torneo, pone a su país en el mapa futbolístico.

Gareth Bale, con permiso de Andrés Iniesta, es, de momento, el auténtico triunfador de la Eurocopa. Paso a paso, partido a partido, dentro y fuera del césped, el jugador está consiguiendo poner a su país dentro del mapa futbolístico internacional y, además, poco a poco va forjando su propia leyenda.

Gales tiene muchas, pero sólo una, hasta la irrupción de Bale, consiguió hacer algo en un gran campeonato. Su nombre, John Charles, es desconocido para muchos, pero fue un delantero irrepetible que consiguió llevar a su país hasta los cuartos de final del Mundial de Suecia de 1958.

Es la fecha que tenían marcada en el calendario los galeses como el último gran partido que jugó su selección. El 19 de junio de 1958, en Gotemburgo, un gol de Pelé cerró la aventura del equipo de Charles, apodado el Gigante Bueno por su bondad y su gran envergadura (1,90 metros) y que en 1959 sería tercero en el Balón de Oro, por detrás de Alfredo Di Stéfano y Raymond Kopa.

Desde aquella fecha y hasta este lunes, exactamente 58 años y un día después, Gales nunca volvió a soñar con alcanzar una eliminatoria a un partido de una gran competición.

Entre medias, se quedaron por el camino nombres históricos como Ian Rush o Ryan Giggs, grandes jugadores que no pudieron tirar del carro como lo hizo Charles en su día y como lo ha hecho el hombre que ya es leyenda en su país: Gareth Bale.

En esta Eurocopa, sus números son formidables. Para empezar, suma tres goles: uno en cada partido ante Eslovaquia, Inglaterra y Rusia. Es el máximo anotador del torneo en solitario y ha conseguido marcar en todos los encuentros de la fase de grupos, algo sólo al alcance de otros seis jugadores. Bale se pone a al altura de Michel Platini (1984), Alan Shearer (1996), Savo Milosevic (2000), Ruud van Nistelrooy (2004), Hristo Stoichkov (1996) y Milan Baros (2004). En esa lista hay dos Balones de Oro: Platini y Stoichkov. Quién sabe si Bale lleva el mismo camino.

Ese registro no lo conseguía ningún jugador desde hace 12 años; es decir, tres ediciones. Pero, además, el jugador del Real Madrid, con los dos goles de falta que marcó contra Eslovaquia e Inglaterra, igualó a Platini y a Thomas Häsler, hasta ahora los únicos hombres que habían conseguido hacer gol con una barrera delante un par de veces en el torneo europeo.

Pero lo más importante, además de esos registros, es que Bale ha imprimido su sello a la selección y siempre está dispuesto a dar la cara fuera del campo para proteger a Gales. Cuando ha hecho falta, no se ha escondido y ha salido ante la prensa para defender a muerte a su país.

En la víspera del duelo ante Inglaterra lanzó varios dardos a su rival. Los acusó de no tener tanta pasión como los galeses y dijo que ningún jugador inglés podría jugar en su selección. Entre unas declaraciones y otras, se defendió de las respuestas de Wayne Rooney y de Roy Hodgson.

Bale ama a su país, lo defiende a muerte y está muy bien arropado por unos compañeros que tienen el mismo hambre de éxitos. Pase lo que pase, Gales ha hecho historia y el jugador blanco tiene cerca a jugadores como Allen y Ramsey, que también saben dinamitar un partido. Y, ante Rusia, lo hicieron.

Ahora, con una eliminatoria de octavos de final por delante, Bale puede descansar satisfecho con todo lo que ha hecho. Ha puesto a Gales en el centro del mapa, se ha reivindicado como uno de los mejores jugadores de la Eurocopa y aspira a seguir escalando peldaños para agrandar su leyenda. Gareth Bale, sin duda, es el príncipe de Gales que reina en Europa.

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