El crac del sistema defensivo

  • Sangrado La peor versión de Poulsen hizo explotar ante Real Madrid y Almería todas las minas sembradas en una defensa muy propensa a hacer aguas Frágil El Sevilla, el más goleado del decimoquinto hacia arriba

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Un gran proyecto rasgado por la mitad, cuando menos, siempre se quedará en medio proyecto. El Sevilla no ha dicho aún adiós a sus opciones de entrar en la Champions, pero, obviamente, tendrá muchísimo mérito si lo consigue porque se ha visto claro que donde ha fallado con estrépito la planificación ha sido en el sistema defensivo, en un cincuenta por ciento igual de importante que ese otro en el que Luis Fabiano se ha salido, Kanoute parece no decaer en su rendimiento y Daniel enlaza elogios cada vez menos comedidos en lo económico.

Independientemente de las decisiones que pueda tomar el entrenador a la hora de elegir a unos o a otros, la realidad y el cómputo global de los datos está siendo que el Sevilla es un equipo bastante atacable por los rivales y poseedor de uno de los sistemas defensivos más vulnerables de la Liga. Quedó en entredicho el pasado sábado en el festival de goles con que el Almería le pintó la cara al equipo de un Manolo Jiménez que no fue fiel a todo lo bueno que había conseguido en este difícil apartado. El descontrol de muchos metros de campo que evidenció ante el once de Emery recordó al equipo que fue un títere en el Bernabéu frente al Real Madrid y nada es casualidad.

poulsen, en crisis

Está claro que el sistema defensivo empieza arriba y no es por casualidad que Luis Fabiano haya sido sustituido por Jiménez, no en los últimos dos partidos, sino hace cuatro. En Chamartín ya ayudó más bien poco al equipo y denotaba pensar sólo en aumentar su cuenta de goles, lo que ha ido perjudicando al nivel defensivo del Sevilla, pero quizá lo más llamativo haya sido la coincidencia de Poulsen en el once titular con las dos derrotas cosechadas por el equipo de Jiménez, que además no dudó en ambos partidos en sacar del campo al danés en el descanso ante su alarmante falta de forma, de sitio y por supuesto de esa capacidad de liderazgo que otras veces tuvo. Hay quien recuerda que el ex jugador del Schalke 04, aunque públicamente siempre dijo y sigue diciendo que está muy a gusto en el Sevilla, se ve ya más fuera que dentro del proyecto. Su cláusula de diez millones de euros, para algunos relativamente baja, empieza a verse ya desde dentro del club como una oportunidad para compensar de alguna forma la fuerte inversión que el Sevilla hizo por un jugador libre pero que a cambio ha llegado a suponer un coste de tres millones de euros por temporada desde su llegada. El problema es que Poulsen en los últimos partidos está evidenciando más defectos que virtudes y los clubes conocen que este verano sólo le quedará un año de contrato, con todo lo que ese dato conlleva a la hora de apretar... El caso es que tal y como está el Sevilla necesita que el hombre fuerte del centro del campo esté fuerte, y eso no ha sido así siempre.

una sangría atrás

Los números de una temporada no son jamás casualidades y todo acaba teniendo una explicación. El Sevilla es el equipo más goleado de la mitad de la clasificación hacia arriba. Sólo tres equipos, el Valencia, el Murcia y el Levante, han encajado más derrotas que el Sevilla, que sólo ha conseguido quedarse en siete ocasiones con su portería a cero.

En este sentido, las jugadas a balón parado han sido el caballo de batalla desde que comenzó la temporada, pero no es la razón primera para explicar la facilidad con la que los rivales encuentran huecos. Conocido era ya conJuande Ramos el pasillo libre que en demasiadas ocasiones otorgaba el Sevilla en la banda de Daniel, aunque el brasileño veía compesadas sus carencias defensivas y atrevimientos en pos del buen juego del equipo con un compañero  milagro como era Javi Navarro y determinados movimientos acompasados con el hombre de cierre, a la sazón el mejor Poulsen. Ahora, todos los puntos negativos se suman. A la descompensación defensiva que el Sevilla ya tenía el año pasado en la derecha se añade el hecho de que en la izquierda está ocurriendo lo mismo con un jugador diseñado para el ataque como Adriano. El centro de la defensa no está para compensar nada porque ha sido la mayor pifia de la temporada y el hombre que debe hacer de cortafuegos delante de la media luna no ha funcionado en muchos partidos, excepción hecha de cuando Jiménez apostó por Fazio, el único capacitado como Poulsen para guardar la posición en un puesto en el que la dirección deportiva tiró la casa por la ventana con cinco candidatos en el inicio de Liga sin contar al argentino: Poulsen, Renato, Keita, Martí y Maresca.

centrales sin peso

Ya Juande no sabía lo que hacer ni adónde mirar. Lo de Boulahrouz no lo llegó a entender nunca, aunque lo intentó, y con Mosquera, la temporada del colombiano ha acabado por darle la razón. La inacabable lesión de Javi Navarro no ha permitido jamás que el Sevilla levante cabeza y las pruebas han sido miles. Fazio engañó en partidos cómodos y dejó claro en tres o cuatro citas comprometidas que tiene un serio problema de velocidad que le incapacita para jugar en ese puesto y quizá sea una virtud en otro; Mosquera, el más discutido, al final ha sido el que más ha jugado sin llegar a convencer nunca; Escudé, cuando estuvo sano, dejó patente que solo, sin el capitán, no es nadie; y Dragutinovic alternó lesiones, sobreesfuerzos de jugar infiltrado y alguna que otra pájara. La solución acabó siendo la gente del filial: Lolo o David Prieto. Yasí, malo.

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