Un duelo por el broche de plata

  • El Sevilla Atlético recibe al Lleida en el partido decisivo con la ventaja del 0-1 cosechado en la ida. Los de Martínez contarán con el apoyo de un Viejo Nervión lleno hasta la bandera.

El Sevilla Atlético está a un solo un paso de la gloria, a poco más de 90 minutos de tocar el cielo y llamar a la puerta de Segunda División. La misma que se ha ganado a pulso cruzar tras una magnífica temporada a la que esta mañana podría poner el broche de plata para delirio de unas gradas, las del Viejo Nervión, que estarán a rebosar.

Pero para poder cantar victoria primero hay que batallar. Bien lo saben los pupilos de Diego Martínez, que llevan una semana preparándose para el que, a buen seguro, será uno de los días más importantes de sus vidas. De esos que, con independencia del desenlace que tengan, no se olvidan jamás.

Lo mismo pensarán los jugadores del Lleida, dolidos en su orgullo por haber hincado la rodilla hace siete días en el Camp d'Esports, silenciado en el minuto 27 del partido de ida de la tercera y última eliminatoria de ascenso a Segunda División. En aquel aciago instante para los intereses locales, Diego González remató de cabeza un gran centro de Ivi con el que batió a Crespo y, de paso, atesoró una ligera pero valiosísima ventaja para los suyos, dispuestos a refrendarla donde mejor saben: en su feudo y al abrigo de sus aficionados. Qué mejor escenario para una gran fiesta.

Los sevillistas serán clara mayoría en el graderío, hasta el que se desplazarán 470 seguidores ilerdenses convencidos de la capacidad de remontada de sus jugadores, quienes desplegaron un buen juego pero adolecieron de falta de puntería en el encuentro de ida.

Boicotear cualquier atisbo de remontada visitante es el plan grabado a fuego en la cabeza de los integrantes del Sevilla Atlético, que deberán conservar la calma desde el pitido inicial. Defender la ventaja y, a partir de ella, intentar ampliarla, pero sin correr riesgos innecesarios, será el mantra a repetir por los jugadores del primer filial nervionense.

Templar los nervios y mantener la entereza en las más que seguras constantes acometidas de los hombres de Imanol Idiakez serán otras de las tareas a cumplimentar por el conjunto local, que no debe amedrentarse ante la mayor experiencia de su adversario. No lo hizo hace una semana, por más que Molo le buscase las cosquillas a todos sus rivales, Marc Martínez y Arroyo probasen a Caro y Fuster -que se perderá el choque por acumulación de amarillas- pusiera el peligro en los lanzamientos de falta.

A quien tampoco deberán perder de vista los hombres de Martínez será a Onwu, máximo goleador del Lleida con diez tantos. El navarro es el enemigo número uno de los sevillistas y, en cierto modo, un desconocido, pues no saltó al césped del Camp d'Esports por culpa de unas molestias físicas de las que ya parece estar totalmente recuperado.

Un tanto de lo mismo sucede, aunque en una demarcación distinta, en las filas del Sevilla Atlético. Curro, duda hasta última hora la semana pasada por estar recuperándose de un fuerte golpe en el tobillo que sufrió en la segunda eliminatoria frente al Logroñés, finalmente pudo jugar. El mediapunta entró en el minuto 67 en sustitución de Carrillo. Las sensaciones fueron buenas, lo que, unido a su innegable calidad, podría facilitar su alineación en el once titular de Martínez.

Pocos cambios más, por no decir ninguno, se espera lleve a cabo el preparador gallego, más que satisfecho con el rendimiento de sus jugadores. Todos firmaron una positiva actuación contra el Lleida, y si a la acostumbrada inspiración de Bernardo Cruz en defensa, de Diego González en la medular y de Borja Lasso en las labores de creación -por citar sólo algunos ejemplos- se une hoy el acierto de Carlos Fernández, el Viejo Nervión podría estallar en júbilo cuando el árbitro decrete el final del encuentro.

Para ello, el Sevilla Atlético deberá hacer de su feudo un fortín, de su entereza su mejor arma y de su arrolladora ilusión la clave definitiva para derribar el muro defensivo del Lleida y, lo más importante, para evitar los peligrosos avances en campo contrario de sus adversario, que clamarán venganza desde el arranque. Así que, todos a sus puestos y que empiece el duelo.

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