Y se embarró la pólvora

  • El Torreblanca no atinó en sus numerosas ocasiones de gol

La previsión de que el Torreblanca y el Soleá disputarían un encuentro igualado se cumplió en el marcador final. No así en el dominio del juego ni en el peso del partido, pertencientes al todavía líder Torreblanca, que ve cómo sus rivales van recortándole distancia jornada tras jornada. Hoy es solamente de un punto con respecto a la Estrella de San Agustín, actualmente en la segunda posición.

El terreno de juego era un verdadero lodazal y a medida que trancurrían los minutos se hacía cada vez más complicado la práctica del fútbol. El choque comenzó con el Soleá presionando arriba, pese a que la primera mitad fue prácticamente de tanteo. Aunque el Torreblanca pretendía el balón para jugarla, al esférico le atraían otros menesteres, el de la querencia por clavarse en el barro.

La presión inicial del Soleá duró hasta el minuto 10. A partir de ese instante, el Torreblanca se erigió como dominador del juego, siempre con el permiso de un terreno de juego impracticable. Es entonces cuando los postes exigieron su cuota de protagonismo: nada menos que hasta en cinco ocasiones se estrelló el conjunto de la barriada de Torreblanca con la madera del marco rival, repartidas entre la primera y la segunda parte.

Los goles llegaron después de la reanudación. Primero anotaron los del Polígono de San Pablo. Era el minuto 50. En el 62 igualó el Torreblanca. Y tras los dos goles, el juego volvió a trabarse al compás del barro, circunstancia en la que el Torreblanca aprendió a desenvolverse a base de modelar la contrariedad en ocasiones de gol, generando alrededor de la decena. Sin éxito.

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