Una evidencia insoslayable

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El sistema no lo es todo, es obvio, pero la coincidencia del giro táctico con las dos primeras victorias seguidas de la era Marcelino dejando de nuevo la portería a cero manifiesta una evidencia insoslayable. Por mucho que el discurso oficial del Sevilla, desde Marcelino a Monchi pasando por algún peso pesado como Fernando Navarro, sea que en la mejoría del equipo han influido factores como la actitud o la predisposición de los jugadores, lo cierto es que la plantilla se siente más segura, con más confianza en el césped ahora, desde la ubicación de dos interiores, Rakitic y Trochowski con Campaña como relevo, por delante de Medel, y un solo punta.

Marcelino ha tardado tres meses en darse cuenta de que la materia prima que tiene requiere darle más seguridad a sus jugadores con una disposición sobre el campo más adecuada a las características de los futbolistas polivalentes y versátiles, como los califica el propio Monchi, que llegaron para reforzar al equipo en el denominado nuevo ciclo. El director deportivo no quiere darle mucha importancia a este giro, porque significaría reconocer públicamente que el entrenador se ha estado equivocando todo este tiempo, 12 jornadas hasta el cambio de Zaragoza. Y Fernando Navarro sigue esa línea en su discurso: "El míster ha creído oportuno cambiar el sistema, la forma de jugar no, porque es la misma. Los criterios y conceptos son los mismos que con 4-4-2, pero los jugadores somos los protagonistas, los que hacemos bueno el sistema; se ha cambiado el dibujo, pero la idea es la misma que estábamos trabajando desde el inicio".

El beneficio colectivo también se puede particularizar en hombres como Medel, que tiene a su alrededor menos espacio que cubrir y puede respirar y sacar a relucir otras cualidades; Rakitic, que llega más arriba con oxígeno para ofrecer su visión y su último pase; Trochowski, que debe aparecer más en esa posición de interior en la que jugaba en Alemania; o Manu del Moral, tras demostrar ante el Getafe que se siente más liberado como falso extremo izquierdo, tal y como jugaba en su anterior equipo, que de mediapunta o punta, donde no termina de encontrar acomodo. Además, con el jiennense por Perotti, otra vez lesionado, la nueva versión del Sevilla gana en llegada y gol, un factor éste que Marcelino argumentaba que se podía echar en falta con el 4-3-3 o 4-1-4-1. Ante el Levante podrá alinear bajo este dibujo a los dos máximos goleadores del equipo, Manu (5 goles) y Negredo (4).

El Sevilla recupera las buenas sensaciones al tiempo que ha dejado la portería a cero otra vez, para acumular sólo 10 goles en contra en las 14 primeras jornadas, un registro bastante bueno que cumple con uno de los objetivos de Marcelino. En el siglo XXI, el Sevilla sólo había encajado menos de diez goles a estas alturas en el primer año de Juande Ramos (23 puntos, 13 goles a favor y 8 en contra). Ahora suma un punto más y ha marcado tres más, 16. En los grandes arranques de 06-07 y 09-10 encajó más goles que ahora: 14 con Juande Ramos y 11 con Manolo Jiménez. Y el año pasado eran 23...

La base parece estable y ahora el técnico debe pulir otros aspectos: "Tenemos que seguir mejorando mucho para ser un equipo sólido y solvente, estamos en ello, intentando mejorar para seguir acercándonos a la tercera plaza", decía ambicioso Fernando Navarro.

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