El fútbol vela a Jarque

  • Los aficionados de la calle y los representantes de clubes e instituciones se unen en el adiós al ídolo espanyolista

Alrededor de 14.000 personas, según las cifras facilitadas por el Espanyol, participaron en el silencioso desfile en el que se convirtió la capilla ardiente de Dani Jarque, el capitán del equipo blanquiazul, fallecido el pasado sábado en Italia debido a un fallo cardíaco.

Desde primera hora de la mañana, el estadio de Cornellá se transformó en un enorme tanatorio coloreado por los símbolos del Espanyol y de un sinfín de símbolos de otros equipos. Todos los clubes de Primera División y la mayoría de Segunda estuvieron representados en el sepelio. Todos expresaron personalmente sus condolencias a la familia de Jarque y a los jugadores del Espanyol, abatidos junto al féretro de su compañero.

Presidentes, entrenadores, jugadores y directivos de todo el fútbol español visitaron Cornellá, la mayoría por vez primera, para trasladar su apoyo al club y a la familia.

Florentino Pérez y Joan Laporta, presidentes de los dos gigantes del fútbol español, Real Madrid y Barcelona, respectivamente, estuvieron presentes en el estadio, junto a la familia, encabezando las amplias delegaciones de sus clubes. Debido a la tragedia de Antonio Puerta, ocurrida hace dos años en circunstancias muy parecidas a las del defensa espanyolista, especialmente emotiva fue la llegada de la comitiva sevillista con el vicepresidente José Castro, el subdirector general deportivo Monchi, Palop más el jugador Sergio Sánchez, compañero de Jarque hasta hace unas semanas. El Betis mandó a su consejero Antonio Álvarez y los jugadores Sergio García, Carlos García y Rivas.

Paralelos a la procesión de aficionados anónimos, 14.000 a lo largo de las seis horas en las que permaneció abierta la capilla ardiente, acudieron autoridades deportivas y políticas, como el presidente de honor del COI, Juan Antonio Samaranch, o el presidente de la Federación, Ángel María Villar.

También jugadores que compartieron vestuario con Jarque y que ahora visten otra camiseta o se han retirado: Iraizoz, Torrejón, Beranger, Ángel, Nené, Lacruz, Valdo, el referido Sergio Sánchez, Jofre, Carlos García, Lopo, Ito, Armando Sá, Héctor Simón, Posse, Gerard Autet, Toni Velamazán o Morales.

Entrenadores fundamentales en la carrera de Jarque -Paco Flores, Ramón Moya, Tintín Márquez, Lotina y Valverde- acudieron en persona a presentar sus condolencias a la familia, un reencuentro con su pasado deportivo que no hubieran querido vivir.

La masiva afluencia de público y autoridades desbordó al club. Directivos y empleados, atareados en la atención de todos los visitantes, quedaron impresionados por las numerosas muestras de apoyo recibidas, desde la montaña de telegramas a la colección de coronas de flores y la increíble cantidad de visitas. "Es casi imposible enumerar a todos los representantes de clubes, estamos asombrados y conmocionados por la respuesta de la gente", admitían fuentes del club.

La explanada de la puerta 21, santuario en memoria de Jarque, quedó tapizada por las velas, los colores, las bufandas y las camisetas, algunas depositadas en persona por futbolistas como Marc Crosas (Celtic) o Sergio Sánchez.

Al caer de la tarde, el mosén Salvador Solà i Bohigas, párroco del barrio de la Cooperativa de Sant Boi, donde se crió Jarque, ofició el funeral en la intimidad familiar con las notas del coro Mortis Nostrae. Fue el epílogo a una intensa jornada para los jugadores y especialmente para la familia.

El Espanyol afronta ahora el futuro más inmediato entre el dolor y la incógnita. El consejo directivo decidirá la semana próxima cuál es la mejor manera de homenajear la memoria de Jarque entre la multitud de propuestas que ha recibido, desde organizar un partido anual en su nombre, el 8 de agosto, a bautizar el nuevo estadio.

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