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Tanto que ganar asusta

  • Sin retorno El Betis afronta una cita clave frente a un Murcia al que sepultaría si lo derrota Semejanzas Los precedentes juegan contra los verdiblancos en este tipo de encuentros

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No tiene mucho que perder, pero sí bastante que ganar. Tanto que asusta. El Betis recibe al Murcia en uno de esos partidos en los que tradicionalmente suele dar la de arena y ya esta misma temporada ha evidenciado que ante rivales de medio pelo se muestra menos solvente que frente a los más encopetados. Tanto que la visita del abismado conjunto que dirige Lucas Alcaraz retrotrae a la acaecida hace unas semanas ante el Dépor.

Ganar un partido de éstos es poner tierra de por medio, en este caso 9 puntos, y aligerar la mochila de sustos; es descartar rivales en ese abigarrado paisaje de la cola clasificatoria. Pero quizá por ello, por su trascendencia, resultan los envites más complejos de dilucidar. Porque estos equipos que huyen del rogo, como el Betis, se atiborran de nervios y de presión y su escasa competitividad sale a escena en días como hoy, arrojando una imagen muy lejana de esa otra indómita que mostrara recientemente ante el Real Madrid. Heliópolis, además, supone un plus de obligación para este Betis al que Paco Chaparro ha despojado ya de muchos de miedos similares.

Porque el trabajo de la semana ha sido el correcto. Los once hombres que salten esta tarde al césped, por tercer partido consecutivo los mismos, llevan la consigna de ser firmes y pacientes, de desenvolverse con el nervio preciso para madurar el partido y atraparlo cuando las urgencias del rival salten a escena. La mala imagen ofrecida en Palma pese al empate habrá ayudado sin duda a Chaparro a utilizar el látigo en proporción superior a la zanahoria, y eso siempre es una ayuda con una gente tan propensa a la distracción como la que se viste de verdiblanco cada siete días.

Los aspectos psicológico y táctico los va a tener que manejar el Betis con el beneplácito de su gente o sin él, porque malo sería que cayese en prisas quien no debe por mucho que la grada suela emitir pareceres antes de tiempo, que el tiempo en fútbol sólo deja de ser cuando el árbitro pita el final. Además, se verá obligado a jugar a contra estilo; el balón le pertenecerá a no ser que la reclusión en Montecastillo haya obrado el milagro y Lucas Alcaraz dé un giro radical al fútbol que ha venido practicando. Así, de la correcta administración bética del esférico dependerá que las contras del Murcia fluyan o no. El éxito en la empresa obligaría al rival a una suerte de balonazos en busca de un Goitom que seguro sentirá a Melli en su espalda.

A la hora del balance y los antecedentes, una sola victoria fuera de casa, y en la sexta jornada en Valladolid (1-4), junto a cinco empates, es el escaso bagaje de este Murcia al que circundan las amenazas más turbias y que llega sin Baiano, el hombre que mínimamente ha aprovechado con algún que otro gol el escaso fútbol de sus correligionarios y el juego directo que topa siempre en Goitom.

La historia se viste de verdiblanco por cuanto el Murcia sólo venció en tres ocasiones en Heliópolis -la última en 1985-, aunque la estadística pimentonera -un sólo punto de los 21 últimos- sea tan nefanda que obligue a contemplar, aunque sea de soslayo, la posibilidad de que está muy próxima a terminar.

Muchos condicionantes hacen palpitar este partido de pronóstico insondable que incluso llega con su carga emotiva: el debut de David de Coz donde soñó jugar vestido de verdiblanco y el reencuentro de ex granadinistas como Chaparro, Capi y Notario. Pero los pulsos se alterarán por motivos que casan más con el estado clasificatorio de ambos, especialmente de ese Murcia que hallará un punto de inflexión esta tarde: o sale reforzado de la avenida de La Palmera o sufrirá un cambio seguro en el timón de su equipo.

Ésa es la gran baza del Betis, saber ganar la batalla de los nervios, salpicarle los propios para ahogar al rival. Y es que ya va siendo de que este Betis tan asustadizo se haga hombre.

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