Recreativo | sevilla · la crónica

Tenía que ganar y ganó

  • Magia Con el Sevilla en inferioridad, Luis Fabiano se sacaba de la chistera una genialidad para ir al descanso por delante Superioridad El equipo de Jiménez parecía luego el que tenía más jugadores sobre el campo

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Una barbaridad de tiempo sin ganar de visitante, justo desde la última tarde liguera de Juande, en Valencia contra el Levante, y el Sevilla llegaba a Huelva con la necesidad de ganar y ganó. Ganó, sobre todo, porque cuenta en sus filas con futbolistas de tanta calidad y peso específico como Luis Fabiano, que iba a darle el triunfo a su equipo a golpe de genialidad. Al borde del descanso cuando el Recre se las prometía felices tras la expulsión de Mosquera y cuando el partido enfilaba su recta final. Luego acortó el Recre mediante Beto y llegaron unos apuros que no venían a cuento porque, entre otras cosas, el que estaba en esos momentos en inferioridad numérica el Recre.

Ganar o ganar es la cuestión, era la cuestión cuando Pérez Lasa, ese guipuzcoano tan acompañado por la polémica, toca a rebato. Tanto locales como visitantes iban con unas urgencias monumentales, pues si los primeros se mueven por los procelosos umbrales del pozo, el Sevilla, con sólo cinco puntos logrados como viajero, no podía dejarse más plumas en el camino que lleva a su objetivo, el de las alturas de la tabla.

Ya estaba Palop en condiciones, la historia y las trayectorias cuentan bastante en esto del fútbol y el valenciano se reencontraba con la titularidad a la primera oportunidad. Por lo demás tampoco hay sorpresas y juegan los anunciados en la entrega de avant match. Por supuesto que agarra titularidad De Mul a estribor y que Renato va a ejercer de especie de cordón umbilical entre el área de proyectos y la de definición.

Enfrente, un Recreativo con el entrenador en esa cuerda floja que acarrean los malos resultados. Y para enfrentarse al Sevilla prescinde del presuntamente llamado a proyectar, el luso Martins, en beneficio de Barber, futbolista más de trabajo y de músculo, quizá más acorde, según el cuestionado Víctor, para el cuerpo a cuerpo con los centrocampistas del rival.

Afronta el Sevilla la contienda como sin prisas, como si intentase desgastar a un equipo pobre en argumentos y multimillonario en nervioseras y carencias técnicas. Poulsen se veía muy frecuentemente con Jesús Vázquez, Barber hacía de contrafuerte y Maresca gozaba de cierta libertad para pensar y jugar, lo primero lo hacía correctamente pero lo segundo lo intentaba muy en horizontal, sin ver el hueco que crea Luis Fabiano con su movilidad.

Es un partido en el que parecen sobrar los porteros, muy trabado el juego entre las dos líneas de tres cuartos. Palop ha llevado algunas nervioseras a su gente con una salida en falso al poco de comenzar y que Jesús Vázquez no aprovecha en su testarazo. Pero será Capel quien tenga la primera ocasión al plantarse ante Sorrentino, pero su tiro raso es blando y no demasiado difícil para el portero italiano.

Tras una correría individual de Javi Guerrero que culmina con tiro alto, Luis Fabiano se inventa dos oportunidades de gol que no suben al marcador por falta de puntería la primera y por acierto del portero la otra. De todas formas, a estas alturas de partido, todo indica que habrá de caer de lado sevillista, pero está por pasar algo que se repite con exceso en este curso, la expulsión de un sevillista.

Mosquera, que ha evitado una progresión solitaria de Sinama, se ve obligado más tarde, sólo nueve minutos después, a derribar a Aitor en una jugada que generó un resbalón de De Mul. Expulsión, Jiménez se mesa los cabellos, manda a Poulsen atrás y cuando todo indica que al Sevilla le queda un calvario en forma de segundo tiempo, Luis Fabiano se saca una genialidad de su chistera de mago, le quita la cartera a Martín Cáceres con la grada reclamando una falta de Alves a Aitor, y bate a Sorrentino de vaselina sublime.

Entre ese gol y la indiscutible superioridad cualitativa del Sevilla, los apuros previstos no sucedieron. El Sevilla se aconchó atrás sin renunciar nunca a la contra, algo que proliferaba a cargo de Daniel Alves, convertido en ese correcaminos que acostumbra y que en esta segunda parte junto a la ría iba a surgir con frecuencia.

Jiménez, no obstante, había tomado sus precauciones y había apelado a un defensa como Fazio en detrimento de De Mul, un futbolista que no termina de cogerle el aire a nuestra competición. También retrasó un tanto la posición de Poulsen, pues no conviene olvidar que un futbolista de menos en cancha aconseja no perder la posición y justifica más de lo corriente que el edificio se cimente primero y se levante después.

El partido tendría muchas idas y venidas y debutaba un turco en el Recre que tuvo de todo, pues pudo marcar en el primer balón que tocó y fue expulsado justamente a los siete minutos de debutar en nuestra Liga. Se lesionó Javi Guerrero con los cambios hechos, Luis Fabiano apuntilló al rival con un testarazo impecable y los apuros que pudo traer el gol de Beto se quedó en pólvora de artificio, en nada. El Sevilla tenía que ganar, ganó y punto final.

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