Una grada con sabiduría

  • La afición responde positivamente a la petición de Chaparro · Ricardo ejerce de héroe y Pavone como referente

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La semana en Heliópolis había venido marcada, entre los múltiples asuntos que siempre rondan a este Betis que (des)gobierna Lopera, por el cruce dialéctico entre Paco Chaparro y la afición verdiblanca. En la grada no sentó bien la imagen ofrecida en el derbi y menos aún los primeros minutos ante el Valencia. El técnico se salió de tono tras el partido al criticar a los aficionados, como él mismo reconoció posteriormente, y existía cierta incertidumbre por el recibimiento que se le daría ante el Getafe.

Y la afición volvió a estar por encima de todo y le demostró a Chaparro que nunca se puede dudar de los béticos, pese a que en ciertos momentos también pueda cometer alguna injusticia. La grada recibió al equipo con una sonora ovación, olvidando los traspiés de los últimos dos partidos y apuntándose desde el primer momento a una cita decisiva. Los béticos han asumido el mensaje de Chaparro y parecen dispuestos a sufrir con el equipo. Ayer se miró hacia otros lados para la crítica.

Uno de lo señalados fue Lizondo Cortés, al que se le recriminó su actuación y no sólo por el penalti que se inventó cuando el partido parecía sentenciado. Minutos después, el colegiado señaló una falta, inexistente, a favor del equipo verdiblanco y la grada explotó ante el desconcierto con el clásico "¡Qué malo eres!".

Pero no sólo Lizondo se convirtió en blanco de las críticas. La afición volvió a señalar al palco, unas veces para mostrar su descontento con la gestión de Lopera y en otras con cierta guasa. Al "Lopera, vete ya", que tanto molesta al máximo accionista, le sucedieron otros que estaban en consonancia con la tarde. "Lopera termina el campo", le coreó la grada nada más que empezaron a asomar los paraguas en Heliópolis ante la inminente lluvia. Cuando la intensidad aumentó, la grada tiró de sorna para criticar a Lopera al grito de "Lopera, mójate", reivindicando que se acabe un estadio a medio hacer.

Como decíamos, la afición hizo suyo el mensaje de Chaparro, que pidió la comunión entre la grada y la plantilla para afrontar un partido decisivo. La ovación al saltar al campo, los gritos de apoyo cuando el Getafe más apretaba o la presión ejercida sobre el equipo azulino cuando manejaba la pelota fueron las respuestas de la grada a las palabras del técnico.

Y como el partido señaló a sus héroes, la afición se volcó con ellos. Ricardo, introvertido con los medios de comunicación, pero que ejerce de líder en el vestuario, recibió aclamación tras aclamación, para hacer justicia a su magnífico encuentro. El portugués siempre muestra implicación y máxima concentración, algo que conecta con una grada que carece de referentes.

El otro foco de atención se centró en Pavone, jugador racial y combativo, que se ha ganado a los béticos con sus goles y su trabajo. El argentino recibió aplausos por su gol, pero la grada se rindió a su esfuerzo tras el segundo tanto, donde Pavone peleó el balón y asistió de manera brillante a Edu. La grada, unánime en el aplauso, ha encontrado a un referente, al que se agarra para intentar evitar el sufrimiento.

Chaparro felicitó a la afición tras el partido. "Yo sé cómo son los béticos y siempre están con el equipo", comentó. Y la grada demostró ayer que está por encima del conflicto institucional, que está con su Betis, pese a todo los golpes recibidos.

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