Hacia un nuevo modelo de fútbol y también de gestión

El Sevilla está abocado a desarrollar un nuevo modelo deportivo, en los despachos y en el césped. Lo está por la marcha del garante de los éxitos a corto plazo del último trienio y lo está por propio crecimiento del club, que ha apostado claramente por asentarse en la élite. La confirmada marcha de Unai Emery, que llegó como recurso de emergencia en enero de 2013 y encajó en un modelo de gestión de reciclaje anual de la plantilla, y la llegada de Jorge Sampaoli se encuadran en el marco idóneo para dar un paso más. Se acabó un proyecto presentado hace tres veranos precisamente a tres años, partiendo de cero. Y en este periodo, los cambios de plantilla no impidieron la consecución de tres títulos europeos, en un trienio de oro.

En el verano de 2013, el Sevilla se recicló por completo. Las ventas de Negredo, Jesús Navas, Medel, Kondogbia y Luis Alberto, entre otros, enjugaron la deuda y posibilitaron acometer un proyecto nuevo, con 14 refuerzos y un entrenador que rápidamente le cogió el tino a la vocación europeísta del Sevilla. En 2014 se produjeron las grandes ventas de Rakitic y Alberto Moreno y Emery volvió a ganar en Varsovia la Liga Europa, como antes en Turín. La llegada de otra decena de nuevos fichajes reeditó el éxito europeo y logró el récord de puntos de la historia del club. Ahora, tras reeditar el título en Basilea pese a un nuevo reciclaje estival con diez nuevas caras, la idea de la entidad nervionense es amarrar a sus pesos pesados, renunciar a las grandes ventas y buscar el asentamiento definitivo en la élite, con la Champions como agarradera.

Sampaoli tendrá un margen de dos años como mínimo y la garantía de que el Sevilla remitirá a la cláusula de rescisión si llegan ofertas por sus piezas clave. Con el argentino cambiará el modelo de fútbol, hacia una vertiente más arriesgada, dinámica y valiente. Y eso requiere paciencia. Sin ella, no hay asentamiento posible.

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