Una paliza para la historia

  • El Real Madrid apabulla al Barcelona en la segunda mitad (25-55) de la mano de Mirotic y Sergio Rodríguez, y se jugará mañana el máximo título continental frente al Maccabi

Por segundo año consecutivo, el Real Madrid disputará la final de la Euroliga y de nuevo a costa del Barcelona, al que ya derrotó la temporada pasada en Londres y al que le infligió un castigo sin paliativos (62-100) con un baloncesto coral en el que por encima de todos destacó el MVP del torneo, el base Sergio Rodríguez (21 puntos y seis asistencias).

El Barça, que tardará de olvidar una de las noches más negras de su historia reciente, sólo fue mejor en el arranque, cuando parecía que, esta vez sí, había subido ese par de peldaños necesarios para doblegar al conjunto blanco. Comandado por un inspirado Huertas que, desde el principio, buscó con éxito a Tomic en el bloqueo y continuación, firmó un 12-4 inicial en apenas cuatro minutos que obligó a Pablo Laso a pedir su primer tiempo muerto.

El técnico madridista sacó a Sergio Rodríguez para cambiar el ritmo el partido, y acabó con el sufrimiento de Bourousis para frenar a Tomic poniendo más músculo en la zona con la entrada de Slaughter. Con ese nuevo guión y el acierto en la finalización de Mirotic (nueve puntos en el primer cuarto), el Madrid equilibró el choque (16-16).

El prepaardor del conjunto azulgrana, que había reservado a Navarro, dio entrada entonces a su capitán, pero éste no despertaría hasta el segundo cuarto, al igual que Rudy Fernández.

Con un igualado 20-20 se llegaba al final del primer periodo. Pero el Madrid dinamitó el choque al inicio del segundo. Con Sergio Rodríguez en estado de gracia, Rudy empezando a ver aro con facilidad y una antideportiva de Papanikolaou que acabaría con cinco puntos extras del conjunto blanco, los de Laso endosaron un parcial de 0-11 a los azulgrana para colocarse 20-31. Los triples de Navarro y Papanikolaou pararon la sangría, pero Rudy y Felipe Reyes respondieron de nuevo desde los 6,75 metros. El Barcelona, que había equilibrado la batalla del rebote, desperdiciaba sus opciones de recortar diferencias en el marcador desde la línea de tiros libres (9/17 en la primera mitad) y, sin embargo, llegaba vida al descanso (37-45).

Pero el Madrid, de la mano de Sergio Rodríguez, fue un vendaval tras el paso por los vestuarios. Con Navarro renqueante, Lorbek y Nachbar fuera del partido y Huertas intermitente, el Barça intentó agarrarse a Tomic,pero 10 puntos casi consecutivos del base madridista, un par de canastas fáciles de Llull y un triple estratosférico de Mirotic ejecutaban al Barça, que perdía por 25 puntos al final del tercer cuarto (48-73).

El festival madridista siguió en el último periodo ante un Barcelona sin defensa y sin orgullo que deambulaba apesadumbrado por el parqué del Mediolanum, a merced de un rival gigantesco que llegó a ganar de 39 (59-98, en el minuto 38), pero que al final lo hizo sólo por un punto menos, tras llegar a los tres dígitos (62-100).

El domingo (20:00) espera en la final al Madrid el Maccabi de Tel Aviv, que sí creyó en el milagro y le remontó un partido que casi tenía perdido al CSKA. Será el duelo número 50 entre ambos conjuntos en Europa. La novena espera a los de Laso, mientras que el Barça deberá tirar de orgullo para lavar su imagen ante el cuadro moscovita (17:00).

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