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A por el pase de pecho

  • Final Un triunfo ante el Levante remataría la faena y el Betis lograría su objetivo de sobrevivir Fiesta Con la duda de Odonkor o Xisco, Chaparro enfoca un partido de domingo de Feria con todo lo que ello conlleva

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Con el triunfo entre ceja y ceja, con la obsesión de rematar la faena con el adecuado pase de pecho, el Betis emboca la que puede ser su última final, la del partido del domingo de Feria ante el desahuciado Levante. Lo hace con una sola duda en la alineación, Odonkor o Xisco como alternativas al lesionado Mark González, y con la desconfianza de la fecha, que nunca los entornos festivos fueron buenos compañeros de viaje en cuestiones futboleras, y con una prioridad en el ambiente, que se aclare de una vez el futuro del equipo y, por supuesto, el de Paco Chaparro.

Ganar en este domingo ferial al colista podría ser una fiesta para el beticismo si no fuese porque ese beticismo rechaza de plano que el mero hecho de permanecer en Primera se considere un éxito y menos aún que se venda como un triunfo memorable. Pero bien está lo que bien acaba y lo que no cabe en cabeza alguna es que el Betis vaya a postergar la salvación una jornada más, que ya en el curso anterior pasó algo parecido, que todo parecía al alcance de la mano hasta que hubo de llegar Paco Chaparro para poner orden y echarle el cable salvador justo en la última jornada, cuando ya no había posibilidad alguna de rectificación.

Parece tan fácil lo de esta tarde que el maracanazo ni se contempla. Ni siquiera los más pesimistas, incluso los más ilustrados en cuestiones béticas tan repletas de simas y de cimas, se paran a pensar que el Levante vaya a significar un obstáculo insuperable. Es más, el nueve de nueve logrado por el Betis desde aquella infausta noche con Athletic Club hace que la sombra de primas a terceros esté descartada para esta tarde al final de la Palmera y que la posibilidad de que el rival llegue incentivado de forma exógena no parezca creíble.

Tampoco los números del colista dan mucho pie a la desconfianza, que si los que ofrece como anfitrión son muy deficientes, los que muestra como viajero son ridículos. Un triunfo en Murcia, su inmediato antecesor en la tabla, y un empate en esa viña sin vallar que es Mestalla desde el desembarco de Ronald Koeman es el bagaje de un equipo que fue a lograr su primera victoria precisamente ante el Betis en un pleito que iba a ser determinante para la destitución de Héctor Cúper y que, a la larga, iba a confirmarse como el tropiezo más doloroso del curso bético, tanto por la forma en que se produjo como por sus consecuencias de futuro.

Además, este depauperado Levante envuelto en mil problemas intestinos, llega a Sevilla con muchas ausencias de peso. David, Tommasi, Kujovic, Riga, Descarga… son algunos de los que no podrán estar hoy a las órdenes del italiano Gianni de Biasi, por lo que ha tenido que apelar a gente del filial para componer una lista de expedicionarios con el número de hombres exigible para cualquier convocatoria y, claro, para cumplimentar el acta.

Los tres triunfos consecutivos del Betis de Paco Chaparro han proporcionado un colchón que ha traído la tranquilidad al nido verde, blanco y verde. Encontrarse a ocho puntos del descenso a estas alturas es algo que no lo hubiese soñado ni el más optimista de los béticos, pero una cuestión es ésta y otra venderlo todo como el éxito de una sociedad que, pese a Lopera, debe perseguir cotas más altas que ésta de la simple supervivencia.

Pero tiempo habrá para seguir pidiendo cuentas y ahora lo que procede es no dejar para más adelante lo que debe lograrse hoy, ponerse a salvo de las veleidades del fútbol y pegarle el debido pase de pecho a la situación. Y para ello, Chaparro apela a la normalidad, no se mete en innovaciones y cambia sólo lo preciso la alineación.

Por tanto, frente al colista no habrá variaciones caprichosas, sino que únicamente hay que cubrir la baja del lesionado Mark González, lo que hará con Odonkor o con Xisco, partiendo el alemán con cierta ventaja para que en el caso de que sea Xisco el beneficiado también se altere la posición de Edu, obligado a cambiar de orilla. Quiere decirse que el Betis va a formar con Casto en la portería, línea defensiva para Ilic, Juanito, Melli y Fernando Vega. En el centro estará Arzu, como en La Romareda, con la compañía de Capi, interlineado para Odonkor o Xisco, Sobis y Edu, siendo Pavone el referente más adelantado. Como posiblemente sea la continuidad uno de los factores decisivos para el funcionamiento del Betis, pues una jornada más será con los cambios precisos, sólo con ésos, ni uno más.

Ambiente ferial y, por ende, de euforia en un beticismo que se frota los ojos para comprobar que la Liga se va cerrando con una ausencia casi total de inquietud. Domingo de Feria, miuras sólo en la Maestranza, tranquilidad manifiesta y lógico anhelo de celebrar la permanencia a la terminación de un pleito que se anuncia para las cinco en todos los relojes de Heliópolis, hora en que el funcionario bilbaíno Carlos Delgado Ferreiro ordenará zafarrancho de combate. Consigna, el adecuado pase de pecho que remate la temporada, pero sin ventas de humo, que quede bien clarito.

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