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El premio justifica todo

  • Puntos de gran valor El Betis saca adelante ante el Getafe un partido taquicárdico después de tener un tres a cero a favor Salvadores Ricardo, en la portería, y Pavone, en la delantera, fueron decisivos

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Paso adelante fundamental para el Betis. El cuadro de Chaparro no sólo salió ayer de los puestos de descenso, que eso a estas alturas no deja de ser un hecho más testimonial que otra cosa, sino que respiró profundamente después de sufrir lo indecible frente al Getafe. Ni siquiera un tres a cero a su favor después de un chaparrón de ocasiones del equipo rival fue suficiente garantía para que los tres puntos estuvieran suficientemente amarrados, pero los béticos sí supieron sufrir esta vez y, afortunadamente para ellos, sus aficionados abandonaron el estadio con la felicidad que supone sumar tres puntos en estos tiempos de padecimiento casi garantizado.

Está claro que el fútbol no entiende de ornatos, todo es más prosaico y lo único realmente trascendental es adicionar tres puntos al casillero clasificatorio. Lógicamente, todos los béticos debían estar convencidos de semejante aseveración cuando Lizondo Cortés dio los tres silbidos que acababan con el sufrimiento cerca de las siete de la tarde de ayer. Una vez más, el fin justifica los medios y el premio, en este caso, era tremendamente valioso para los hombres de Paco Chaparro como para que se le pusiera el más mínimo pero al triunfo.

Otra cosa bien diferente es el análisis desmenuzado de lo que aconteció sobre el césped del estadio Manuel Ruiz de Lopera. Porque al Betis se le puso el partido cuesta abajo desde antes de comenzar prácticamente. Un doble regalo de Abbondanzieri se unió al instinto goleador de Pavone para que los verdiblancos tuvieran un uno a cero a favor a los cuatro minutos de juego. En teoría, era la mejor manera de alejar la tensión que se presuponía entre el equipo y la grada después de los últimos acontecimientos tanto en la Liga como en la Copa del Rey.

Pero no, el Betis parece incapaz de controlar un partido, de darle al juego lo que éste demanda para no tener que padecer tanto y eso se agudizaría con posterioridad. Después de una fase de cierta tranquilidad, se pudieron contabilizar hasta cinco ocasiones de gol para el Getafe en el breve periodo de tiempo que abarca un cuarto de hora. Manu del Moral, Granero, De la Red, Albín y Gavilán llegaban hasta Ricardo con una facilidad increíble. El guardameta portugués estuvo soberbio en esos minutos, pero no es normal que un equipo de Primera División conceda tantas opciones, y tan mal defendidas, al rival.

Después de este vendaval, sin embargo, al Betis se le volvería a colocar todo a favor, ya que poco después de la media hora Edu marcaba un gol propio de la casa, al cabecear por sorpresa ante Licht llegando desde atrás. Otro factor más para que el Betis hubiera vivido con cierta tranquilidad, sobre todo después de ver que el temporal, futbolístico lógicamente, había amainado antes del descanso.

Imposible. El Betis está condenado al sufrimiento por su lamentable manera de defender y le facilitó el camino al Getafe para que volviera a encadenar otra serie de llegadas en las que parecía increíble que los verdiblancos salieran ilesos. El protagonismo entonces le correspondía a Ricardo. Así hasta que Pavone volvió a aparecer por tercera vez para crearse una oportunidad prácticamente él solito y colocar el tres a cero en el marcador con la ayuda del central visitante Belenguer.

Esta vez sí parecía todo finiquitado, pero tampoco. Con este Betis por medio, con esta manera tan feble de defender, nada se puede elevar a la categoría de definitivo y bastó con un error de Lizondo para que se viviera media hora un sufrimiento injustificable a la vista de la diferencia en el tanteador. Un penalti más que riguroso, el primer gol para los madrileños y ya todo fue sufrimiento antes de la explosión de júbilo que se viviría al final en el estadio heliopolitano.

Porque la última oleada de ocasiones para los getafenses, la que arranca con ese tres a uno, incluiría un total de cinco. Claro que el Betis puede alegar, y con toda la razón, que Ricardo es su portero y que su obligación consiste en evitar que el equipo rival marque los goles. Eso fue lo que hizo, con tremenda eficiencia, el guardameta portugués que hasta se vio obligado a realizar un paradón de escándalo en un remate contra su portería de Melli, el segundo después de su intervención decisiva en el tanto de Manu del Moral.

En esos instantes ya se había evaporado la ventaja que atesoraba el Betis y los suyos no se acababan de creer nada de lo que estaban viendo. Afortunadamente, la exhibición de Ricardo incluyó extraordinarias intervenciones ante Braulio, Albín y Granero y el Betis se pudo quedar con tres puntos con un valor incalculable con vistas al futuro, aunque un equipo profesional no puede concederle una docena, sí doce, de ocasiones de gol al rival. La cuestión ahora es convertir todo lo que sucedió ayer en positivo, sobre todo lo que tiene que ver con Pavone y con Ricardo, ya que ambos demostraron su compromiso con el equipo, y también su valía por supuesto.

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