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Un primer clásico de contrastes

  • El Barcelona, en plena reconstrucción, busca repetir su triunfo en el amistoso de Miami

  • El Madrid, siempre a punto para las grandes citas, ansía dar otra exhibición de su poderío

Piqué, Jordi Alba y Luis Suárez, durante el último entrenamiento del Barcelona. Piqué, Jordi Alba y Luis Suárez, durante el último entrenamiento del Barcelona.

Piqué, Jordi Alba y Luis Suárez, durante el último entrenamiento del Barcelona. / Toni Albir / efe

La ida de la Supercopa de España supone el primer clásico oficial de la temporada, entre un Barcelona en plena reconstrucción tras la marcha de Neymar y un Real Madrid que apuesta por la continuidad en una etapa de éxitos.

Mientras el club azulgrana trabaja, de momento sin éxito, en cubrir el vacío de Neymar, el equipo afronta el primer partido oficial del nuevo curso con sólo tres caras nuevas: las del lateral Semedo, el central Marlon y el extremo Deulofeu.

Pero si Semedo y Marlon, de momento, parecen contar poco para Valverde, todo apunta a que Deulofeu será el encargado de hacer de Neymar en el 4-3-3 que el técnico extremeño ha decidido mantener esta temporada y que ya se ha convertido en el dibujo de cabecera del estilo Barça.

Valverde no podrá contar con los lesionados Rafinha y Vermaelen. Pese a los problemas que el Barça está teniendo en la confección definitiva de la plantilla, el equipo ha dejado buenas sensaciones durante la pretemporada.

En la gira norteamericana, los azulgrana practicaron un fútbol atractivo, recuperando la presión alta tras pérdida y derrotando a rivales de entidad, como la Juventus, el Manchester United y el propio Madrid, al que venció por 2-3 en Miami.

Valverde podría calcar la alineación que sacó en la goleada ante el Chapecoense (5-0), en la presentación del equipo ante su afición en el Trofeo Joan Gamper. Ter Stegen o Cillessen, que podría tener su premio tras destacar en pretemporada, parece ser la única duda.

El Madrid, por su parte, llega a la cita con el deseo de conquistar el Camp Nou en una nueva muestra de poderío, después de conquistar la pasada temporada la Champions y la Liga y, recientemente, la Supercopa de Europa.

Las malas sensaciones de pretemporada, sin un solo triunfo en ninguno de sus amistosos, quedaron enterradas por los hombres de Zinedine Zidane en cuanto hubo algo en juego, despejando toda incertidumbre, como suelen hacer en las grandes citas.

A la última se apunta Cristiano Ronaldo, listo para ser titular y, de paso, para poner punto final a un verano cargado de filtraciones y asuntos judiciales.

Zidane deberá decidir si apuesta por la BBC o si sacrificará a uno de sus miembros para dar continuidad de inicio a Isco tras su exhibición en la Supercopa de Europa.

Jugar con cuatro centrocampistas propicia un fútbol más vistoso, mientras que el trío Bale-Benzema-Cristiano da mayor verticalidad. Salir por el balón o buscar la velocidad al contragolpe. Ésa será la duda a despejar por Zidane.

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