Deportes

El primer desafío físico

  • La ceremonia de inauguración ideada por el director Danny Boyle durará 3 horas y se ha convertido en un fatigoso acto que la mayoría de atletas quieren evitar.

¿Pro-atletas o anti-atletas? La ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos es una fiesta pensada para el disfrute de los deportistas, pero con el pasar de los años se ha convertido en el primer desafío físico al que se enfrentan.

La ceremonia del viernes en el estadio olímpico de Londres no será una excepción. El espectáculo ideado por el cineasta Danny Boyle durará probablemente más de tres horas, lo que supone que finalizará bien pasada la medianoche británica. Durante la mayor parte de ese tiempo, los atletas que participen en el desfile deberán permanecer de pie, y probablemente no lleguen a sus habitaciones para descansar antes de las dos de la mañana.

Los que compiten el fin de semana corren un alto riesgo de notar el cansancio, por lo que cientos de deportistas renuncian a tomar parte de un acontecimiento que todos esperan con emoción.

Según noticias de prensa, casi la mitad de los miembros del equipo local se perderán la cita, pues el equipo británico acordó con sus deportistas que todo aquel que compitiera en las 72 horas siguientes al evento podría quedar excusado.

El triatleta Alistair Brownlee y muchos de los nadadores, por ejemplo, verán la fiesta por televisión. "Nosotros recomendamos que no vayan si compiten por lo menos hasta el lunes", recalcó Sanjogita Soodan, miembro del equipo médico de India. "Para que todos pudieran ir, la ceremonia debería hacerse dos o tres días antes de empezar los Juegos".

Los regatistas españoles Íker Martínez y Xabi Fernández renunciaron incluso a ser abanderados por no comprometer su preparación para la vela, que se disputa en Weymouth, a unas tres horas de Londres. "Tendríamos que perder medio día de entrenamiento", justificaron los campeones olímpicos de 2004 y subcampeones en Pekín 2008. Se trata de una cita decisiva que se prepara durante varios años y cualquier esfuerzo innecesario se nota posteriormente.

Por eso no gustó demasiado al cuerpo técnico de la selección española de fútbol, otra de las favoritas al oro, que sus jugadores decidieran viajar de Glasgow a Londres cuando el domingo tienen su segundo partido del grupo frente a Honduras.

También se borró de la lista de abanderados la gran estrella de los Juegos de 2008, el estadounidense Michael Phelps, que al tener que nadar los 400 metros estilos al día siguiente declinó antes de la votación ser el elegido. "La mayoría de los gimnastas tampoco van a estar", advirtió el mexicano Daniel Corral. "Si fuera más corto, seguro que podríamos ir. Es una lástima, pero estar te modifica entrenamientos, comidas... Y estar brincando puede ser divertido en el momento, pero luego lo pagas".

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