Otro repaso azulgrana

  • Remontada El Barcelona no se inquieta siquiera con el gol inicial de Benzema y pasa por encima del Real Madrid Toque Los hombres de Guardiola no abandonaron jamás su filosofía y fueron superiores

El Barcelona ganó por 3-1 al Real Madrid y se sitúa como líder de la Liga española, aunque con un partido más disputado, al romper la racha de 15 triunfos consecutivos que tenía su rival. El chileno Alexis Sánchez, Xavi y Cesc remontaron el tanto anotado por Benzema a los 22 segundos, el más rápido de la historia de los clásicos, que no sirvió a los blancos, de nuevo superados en casa por el Barça.

El conjunto que dirige Guardiola suma cuatro triunfos y un empate en las cinco últimas visitas al Santiago Bernabéu y viajará a Japón a disputar el Mundial de clubes con la moral por las nubes.

El silencio de los protagonistas y la ausencia de polémica había centrado el debate en las horas previas en la táctica y en la alineación. Mourinho sorprendió de inicio con un equipo ofensivo, el de siempre, con Özil en el enganche y con la novedad de Coentrao en el lateral derecho. Lass formó en el medio junto a Xabi Alonso. La guía para tumbar al Barcelona era la igualada Supercopa de agosto, con un planteamiento atrevido y presión adelantada, y no el centro del campo reforzado de la pasada campaña. Pero al conjunto de Mourinho le faltó agresividad.

El técnico blaugrana se decantó (y acertó) por el desborde del chileno Alexis Sánchez en lugar de por el olfato de gol de Villa. Y por el centro del campo con el que España acabó y ganó la final del Mundial de Sudáfrica: Busquets, Xavi, Iniesta y Cesc.

El objetivo del Real Madrid era presionar muy arriba para robar la pelota al Barcelona muy cerca de su portería. En la primera jugada del choque, Víctor Valdés, quizás aterido por la fría temperatura de la noche madrileña, erró en su pase con el pie y ello propició el gol de Benzema a los 22 segundos, el más rápido en la historia de los clásicos, aprovechando un rechace de la defensa visitante a remate de Özil. Casillas, sin embargo, sí estuvo caliente para salvar el empate a los seis minutos, cuando Messi aprovechó el resbalón de Sergio Ramos y remató ajustado.

Sólo el temprano tanto alteró el guión esperado. El Barcelona dominaba la pelota. Estar en desventaja en el marcador no volvió loco al equipo catalán. Poco a poco se fue en busca de la meta rival, con paciencia ante una presión blanca menos tensa de lo esperado. Xavi lo intentó de falta a los 23 minutos, pero fue Cristiano Ronaldo, errático toda la noche, el que tuvo la mejor ocasión en una rápida combinación. Falló lo que hubiera sido el 2-0.

La movilidad y el intercambio de posiciones eran comunes en ambos ataques. El Barça, insistente, encontró finalmente el desborde que buscaba con Messi y con paredes. El argentino rompió la línea de presión del mediocampo, sirvió la pelota al hueco para el movimiento diagonal de Alexis, que de tiro cruzado puso el empate en el minuto 30.

Messi volvió a ser protagonista. Extrañamente activo en las protestas y en las conversaciones con el árbitro, vio la tarjeta amarilla por protestar. Pudo ver la segunda por una falta por detrás posterior que todo el estadio y Mourinho protestaron con vehemencia. Llegaba así la polémica esperada para amenizar los 15 minutos de pausa tras una primera mitad de dominio azulgrana gracias a una fluida circulación de pelota.

El Real Madrid salió decidido a ser más agresivo en la presión, pero el Barcelona sólo sufría en la primera línea. En el minuto 53, el conjunto azulgrana, dominador pero poco punzante, se alió con la fortuna. Un remate desde fuera del área de Xavi tropezó en Marcelo y se coló en el arco de Casillas, que había iniciado el movimiento hacia el otro lado.

Ahora el conjunto local, que era líder, se veía obligado a remontar, a hacer algo distinto, a cambiar el ritmo. El entrenador luso intervino: metió en el campo a Kaká por Özil y a Khedira por Lass, que había visto antes la tarjeta amarilla por placar a Iniesta.

De cabeza tuvo el empate Cristiano Ronaldo, quien, completamente solo, cruzó demasiado el balón con la testa, después de que Alexis exigiera a Casillas. Del empate se pasó al 3-1. El Barcelona explotó los espacios. Iniesta desbordó a Coentrao, cedió a Messi, que abrió a la banda derecha, donde Daniel centró y Cesc remató de cabeza a gol en el segundo palo.

Quedaban más de 20 minutos. El estadio Santiago Bernabéu era del Barcelona, del frío y del silencio. ¿Haría más sangre el equipo azulgrana? Kaká pudo recortar en el 84, pero Valdés se redimió del error inicial. El Barcelona tampoco hizo más daño y se marchó con su habitual cara de triunfador con la que acostumbra ya a salir de Madrid.

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