Con un solo punta se pierde mordiente

  • El conjunto español se mostró desorientado en un primer periodo embarullado · El empuje final, lo más destacado

Cierto es que un partido donde los dos equipos no se juegan absolutamente nada es difícil elevar conclusiones a definitivas, pero lo que no es menos cierto es que la idea de Luis Aragonés de jugar con un delantero nato y otro que llegue por sorpresa (Villa), rompiendo los esquemas defensivos de los rivales, le ha venido a la selección como caída del cielo. El 4-1-4-1 con que el combinado nacional afrontó el tramo final de la fase de clasificación y los amistosos previos al Europeo no terminaba de convencer. España movía de un lado a otro a sus rivales sin crear ocasiones reales de peligro. Y este mismo defecto se detectó en el cuadro de Aragonés en la noche de Salzburgo. España no jugó mal. De hecho, disfrutó de ocasiones para llevarse un encuentro que se le puso cuesta arriba con el gol de Charisteas en la recta final del primer tiempo. Pero excepto en el gol español donde Güiza rompió el guión con un cesión de cabeza al jugador que venía de cara, el juego de ataque fue previsible.

El delantero jerezano rubricó el empuje español en los últimos instantes del encuentro, aunque la lectura final sigue dejando al seleccionador nacional la teoría de que necesita colocar dos hombres con hambre de gol cerca del área contraria.

Defensa

La línea de cuatro no tuvo excesivos problemas para contener a una Grecia que saltó al campo a verlas venir. Pero una selección como la helena siempre saca petróleo de cualquier acción aislada. Se pasaron toda la primera mitad provocando faltas cerca del área en busca de un gol a balón parado. Y lo terminaron por encontrar. Charisteas remató a la red completamente solo en el punto de penalti. Fallo de Albiol. En la segunda mitad, los centrales tuvieron que hacer muchos kilómetros ya que los laterales se situaron en la medular.

Ataque

Cesc no se reivindicó como el motor de España pese a jugar donde más le gusta. De la Red, junto con Iniesta y la posterior entrada de Cazorla, le dieron a la selección la mordiente que le faltaba por la ausencia de Villa. En muchos instantes del partido se intentó el disparo lejano por falta de ideas en la frontal del área, aparte de por alternativas. Pero España tiene la fortuna de cara, y eso se nota.

virtudes

La entrega de todos los jugadores que saltaron a la hierba.

talón de aquiles

Con tres de tres, nada.

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