Del sueño, a la realidad

  • El Villarreal, segundo clasificado, es una muestra de que los proyectos a largo plazo tienen su premio · El modelo Pellegrini se basa en el toque y la velocidad

Visita esta tarde Heliópolis uno de esos equipos sin el nombre de los clásicos del fútbol nacional, pero con la vitola de ser el conjunto que practica un fútbol más atractivo y preciosista. Y esto del jogo bonito, como ocurre en otros casos, no es sinónimo de poca efectividad o resultados irregulares. El Villarreal se ha convertido, por méritos propios, en uno de esos clubes que, año a año, tienen la responsabilidad de acabar entre los seis primeros clasificados. Por plantilla y presupuesto, esta humilde entidad de un pueblo de Castellón, es uno de los referentes de la Liga española. Tanto es así, que hasta hace pocas jornadas se le veía como el más firme candidato a pararle los pies al Real Madrid, un campeón casi matemático. Ahora, su mayor ilusión es clasificarse para la Liga de Campeones como segundo clasificado, ya que tiene un punto más que el Barcelona.

Precisamente fue en la máxima competición continental donde el Villarreal asombró al mundo del fútbol al colarse en una semifinal. Fue hace dos temporadas, con una plantilla muy distinta a la actual. Pero los proyectos a largo plazo, con un entrenador que suma su cuarta temporada y con dos más firmadas, no se desmoronan por la marcha de algunos jugadores, por muy importantes que sean. Se fue Riquelme, verdadero líder de aquel Villarreal que cayó ante el Arsenal en 2006. Este año también se marchó Diego Forlán. Un goleador que comandó el ataque castellonense en los últimos años. Pero Fernando Roig, su presidente, junto a Juan Manuel Llaneza, el director deportivo, tienen la facultad de acertar, en la mayoría de las ocasiones con las inversiones en jugadores, y la segunda posición liguera es fiel reflejo de esta aseveración.

sin balón

El Villarreal es un equipo que sufre muchísimo cuando el rival le quita la pelota. No tiene futbolistas en el centro del campo excesivamente trabajadores, por lo que la línea defensiva necesita asumir muchos riesgos para intentar que el equipo esté lo más junto posible a la hora de defender. El punto débil del entramado defensivo se encuentra en los costados.

con balón

El juego del conjunto amarillo se basa, en gran medida, en la posesión del balón. Una posesión que suele ser muy superior a la de sus adversarios, aunque estén jugando lejos de El Madrigal. Al no utilizar las bandas con asiduidad, el Villarreal junta a sus mejores jugadores por el centro. Con Eguren como pivote defensivo, hombres como Senna, Cazorla o Pires, aparte de las apariciones más puntuales de Cani o Matías Fernández, tienen la libertad suficiente para fabricar jugadas con toques rápidos y precisos. Ésa es su forma de llegar al área rival. Pero si se les complica esta fórmula por la acumulación de jugadores en el centro del campo, una de las tácticas de los contrarios para detener la fuente del juego villarrealense, el pase en largo hacia los delanteros (Nihat y Rossi). La velocidad y la pegada de éstos resuelve muchos encuentros.

lo mejor

La calidad de una plantilla bastante compensada.

lo peor

El Villarreal necesita un título.

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