La terapia antipánico de Luis Enrique

  • Las derrotas en Liga, la eliminación en Liga de Campeones y la sequía del tridente obligan al técnico azulgrana a dar un golpe sobre la mesa para cambiar el rumbo anímico del Barcelona

Ansiedad, inseguridad, pánico... Más allá de pizarras tácticas, la crisis del Barcelona tiene unos síntomas que exigen de su entrenador, Luis Enrique, una sesión de diván urgente con sus jugadores. Son días extraños para un equipo acostumbrado a vivir en el halago durante el último año por su aproximación a la excelencia. Ahora, casi un año después de su espectacular triplete, el conjunto azulgrana ha puesto en riesgo un título de Liga que parecía seguro y ha quedado fuera de la máxima competición europea.

No es fácil explicar el bajón de un equipo que parecía encaminado hacia otra temporada histórica hasta hace sólo un mes. Pero tres derrotas seguidas en la Liga y una más ante el Atlético de Madrid en cuartos de Liga de Campeones lo han puesto contra las cuerdas.

El Camp Nou entró el domingo en estado de shock al presenciar la derrota de los locales por 1-2 ante un Valencia que durante la presente temporada tuvo hasta cuatro entrenadores. El final del encuentro fue el propio de un equipo desconcertado: caras perdidas, incidentes con los rivales, una tensa rueda de prensa posterior del técnico asturiano...

Los analistas y las estadísticas coinciden en asegurar que hubo mala fortuna en el resultado, pues durante instantes el Barça recuperó parte del fútbol que se le presupone. Pero, de nuevo, le faltó el brillo individual de sus estrellas, la eficacia de otros tiempos. Así lo vio Luis Enrique: "Hemos sabido jugar un gran partido y éste es el camino. No podemos ganar de cualquier manera, sino a través del orden. No creo que haya ningún culé que no pueda sentirse orgulloso de su equipo. Estamos en el camino".

Puesto que el entrenador azulgrana conoce el camino futbolístico, su trabajo principal ahora debería centrarse en recuperar el optimismo de un equipo que muestra mandíbula de cristal ante cada golpe, pequeño o grande, que recibe. Así lo sugirió cuando declaró: "Hay que mantenerse más fuertes y no venirnos abajo ante el primer varapalo".

Pero el propio entrenador envió un mensaje de inestabilidad en la rueda de prensa, cuando se enfrentó a un periodista que le preguntó por el estado físico del plantel. "¿Cómo ha influido la preparación física en este bajón del mes de abril?", preguntó el reportero Víctor Malo. "¿Cómo es el apellido?", respondió el técnico con sonrisa irónica. "Malo", contestó el periodista. "Correcto. Siguiente pregunta", zanjó Luis Enrique ante la perplejidad de todos los allí presentes.

Mientras, el estado de ansiedad del equipo encuentra su paradigma en Neymar, quien cumplió el último partido un mes sin marcar. Durante el encuentro se enredó en batallas personales con rivales y, según publicaron ayer varios medios españoles, al final del choque tiró una botella a un jugador del Valencia. Además, recibió silbidos de su propia afición. Para más inri, se plantea un pulso entre el jugador y su club, que pretende que no juegue la Copa América o los Juegos.

La situación parece incómoda para varios futbolistas. Por ejemplo, durante este mes Luis Suárez entró en erupción con numerosas riñas con contrarios. Y ante el conjunto valenciano volvió a mostrarse irascible después de errar varias oportunidades claras.

El desconcierto lo pone Leo Messi. Ante el Valencia hizo el gol 500 de su carrera para romper una racha de cinco encuentros sin marcar, pero fue un detalle dentro de una actuación alejada de lo esperado del cinco veces Balón de Oro.

Fabio Capello, ex del Real Madrid, Milan, Juventus y Roma, opinó acerca de la crisis deportiva azulgrana: "Lo que sucede es que los tres de arriba, que fueron a los partidos de sus selecciones, ahora están muertos", afirmó el técnico de 69 años. Preguntado acerca de qué le faltaba ahora mismo al Barcelona, opinó que "un capitán como Carles Puyol".

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