Cataluña

El Supremo trunca la investidura de Puigdemont al no ordenar su arresto

  • El juez Llarena frena el plan del ex jefe del 'Govern', que buscaba su detención en Dinamarca para delegar su voto y ser reelegido 'president'

  • "La sombra de Franco es alargada en España", afirma

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El Tribunal Supremo (TS) desdeñó el desafío de Carles Puigdemont y truncó la investidura. El juez Pablo Llarena hizo caso omiso a la petición de la Fiscalía de emitir la euroorden para arrestar al ex president catalán en Dinamarca, donde viajó este lunes para impartir una conferencia en una universidad, pero el magistrado rechazó la propuesta al alegar que el plan buscaba provocar su arresto con vistas a la sesión de investidura en el Parlament, ya que en caso de ingresar en prisión sí podría delegar su voto y ser reelegido president. No obstante, la jugada era arriesgada, pues el Código Penal danés, a diferencia del belga, es duro con los delitos de rebelión y sedición, cadena perpetua incluida.

Llarena interpretó que hay dos razones que conducen a que una orden de ese tipo deba ser pospuesta -"a un momento no necesariamente lejano"-: una, porque lo que busca Puigdemont es ser detenido para encontrar un resquicio legal por el cual poder delegar su voto en el Parlament. Y otra, porque una petición de entrega precipitada podría limitar los delitos por los que en un futuro podrá ser juzgado.

El juez apuntó en su auto que el ex president quiso obligar a su arresto para "forzar un contexto en el que poder delegar su voto, como si estuviera en el mismo supuesto que quienes están a disposición de este tribunal y han sido provisionalmente privados de su libertad". Llarena se refiere así al ex vicepresident Oriol Junqueras y a otros, a quienes él mismo ha permitido delegar su voto.

Puigdemont partió por la mañana rumbo a Copenhague, donde defendió las posiciones del independentismo en su primera salida de Bélgica desde que huyó de España en octubre. La noticia de que el TS no solicitaría su extradición llegó poco antes de comenzar el coloquio ¿Cataluña y Europa, en una encrucijada por la democracia?-organizado por la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Copenhague-, que provocó gran expectación mediática.

Puigdemont estimó que habrá pronto un Gobierno en Cataluña. Las últimas noticias, apuntó, las comentará este martes, cuando cierre su agenda en Dinamarca con una reunión en el Parlamento con diputados de grupos de izquierda y una formación independentista de las Islas Feroe, aunque no se verá con diputados del Ejecutivo danés, como era su intención.

Agradeció vivir en la Europa del siglo XXI, donde se "valoran" igual las libertades de movimiento y expresión, y arremetió contra el Gobierno español. Tras afirmar que "la sombra de Franco es alargada en España", tildó el artículo 155 de la Constitución de "eufemismo de facto del estado de excepción". Madrid, sostuvo el ex president, se "olvida" de que los independentistas ganaron las elecciones del 21-D, "convocadas por el propio Rajoy", y que si el pueblo catalán no puede elegir a sus gobernantes, "entonces no hay democracia".

Puigdemont también vivió momentos incómodos con las preguntas de los profesores Christian F. Rosbøll y Marlene Wind, sobre todo esta última, experta en las relaciones con la UE. Puso en duda su definición de "democracia" y la "legitimidad" del referéndum del 1-O. "Votasteis a favor de la Constitución. ¿No debe ser respetada? ¿No es eso también democracia? ¿Qué hacemos con el 50% de los catalanes que no es independentista? ¿De dónde viene este ansia separatista?", dijo Wind, a quien Puigdemont contestó afirmativamente, aunque defendió que la Carta Magna no es inamovible y puede modificarse con voluntad, y sostuvo que España "es una democracia sobre el papel".

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