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Un anexo al manual

  • El 5-3-2 sacrifica posesión por algo más de seguridad y más contras

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Un anexo al manual

"éstos son mis principios, y si no les gustan, tengo otros". Lo dijo un fumador de puros, Groucho Marx, y lo secunda sobre la yerba un fumao -así bromeó él mismo en la sala de prensa- como Quique Setién, quien partido a partido reajusta su Betis preferido, más aventurero romántico, a un Betis más prosaico, más ordinario. El 5-3-2 resta posesión a cambio de conceder menos pasillos al enemigo atrás -aunque aún afloren-, también merma esa capacidad de someter al rival y facilita las transiciones más directas y rápidas. Ante el Levante descerrajó el partido en la segunda parte, pero la Real le exigió más pericia ofensiva y no la tuvo.

A un lado de la balanza, el Betis inicial que sublima el control del balón, la combinación, la innegociable salida en corto; al otro lado de esa balanza, este Betis de nuevo cuño que acumula más gente por dentro, que se repliega más abrigadito y que simplifica sus ataques, más directos y verticales. En medio de esa balanza, Setién cavilando.

Defensa

Tardó un cuarto de hora, más o menos, en ajustar el Betis su sistema defensivo. Los laterales, Francis y Durmisi, apenas salieron de atrás y con Boudebouz a su aire en zona de tres cuartos y Fabián atento a romper líneas a la menor ocasión, al final esa teórica superioridad de piezas en el centro del campo no fue tal en el arranque. Apareció Canales entre líneas, sobre todo, y menos Oyarzabal arriba. Y esta vez, con querencia a encontrar a Juanmi y De la Bella por el costado izquierdo. En cuanto la zaga bética y Javi García dieron un paso adelante y el Betis jugó más junto, la Real salió menos.

En la segunda parte Francis y Durmisi se proyectaron más, sobre todo el danés, y Mandi y Júnior tuvieron más zona que defender. La Real se volcó hacia el costado de Odriozola y si no cantó bingo, fue por Adán.

Ataque

Tello actuó esta vez como segundo punta junto a Sergio León. Ambos jugaron muy arriba y trataron de ir al choque con los centrales, Llorente y Héctor Moreno, provocando varias situaciones de dos contra dos en las que el Betis estuvo a punto de sacar más provecho. La más clara la tuvo Tello al irse por velocidad y plantarse ante Moyà. Era el plan. Pero el guardameta anduvo rápido de reflejos para sacar la mano (37').

Setién no varió el dibujo con los cambios de Joaquín por Boudebouz y Rubén Castro por Sergio León, pero el ataque fue otro. El portuense vino a recibir más atrás para tratar de lanzar los contragolpes con sus pases interiores o bien sus arrancadas: así estuvo a punto de hacer el gol que hubiera sido decisivo, seguramente, al combinar con Fabián (85').

Virtudes

La sensación de peligro permanece juegue quien juegue arriba.

Talón de aquiles

El cambio de sistema ha provocado un Betis distinto, más práctico, pero no más eficaz.

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