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La varita de Loren acerca Europa (0-1)

  • Un gol del delantero acerca de nuevo la victoria a un Betis especulativo que  se aprovechó de la debilidad del Deportivo.

  • Setién apuesta por la solidez de los tres centrales para enlazar el segundo triunfo consecutivo

Los jugadores del Betis celebran el gol que los hace vencedores. Los jugadores del Betis celebran el gol que los hace vencedores.

Los jugadores del Betis celebran el gol que los hace vencedores. / EFE

Sin la brillantez de los mejores días y sí con un fútbol práctico, incluso a veces excesivamente especulativo, el Betis de Quique Setién se llevó los tres puntos de Riazor para enlazar el segundo triunfo consecutivo y acercarse a Europa. Necesitó otra vez de un gol de Loren, ese delantero tocado por una varita que se han encontrado los verdiblancos desde su filial, ante un Deportivo que no escondió sus enormes carencias en el estreno de Clarence Seedorf. Eso sí, ni la apuesta por la solidez de Setién, de nuevo con los tres centrales en su esquema, otorgó la tranquilidad a la zaga, que concedió demasiadas llegadas a un pobre equipo gallego, al que le costó un mundo combinar y que vivió prácticamente del balón parado.Sin la brillantez de los mejores días y sí con un fútbol práctico, incluso a veces excesivamente especulativo, el Betis de Quique Setién se llevó los tres puntos de Riazor para enlazar el segundo triunfo consecutivo y acercarse a Europa.

Necesitó otra vez de un gol de Loren, ese delantero tocado por una varita que se han encontrado los verdiblancos desde su filial, ante un Deportivo que no escondió sus enormes carencias en el estreno de Clarence Seedorf. Eso sí, ni la apuesta por la solidez de Setién, de nuevo con los tres centrales en su esquema, otorgó la tranquilidad a la zaga, que concedió demasiadas llegadas a un pobre equipo gallego, al que le costó un mundo combinar y que vivió prácticamente del balón parado.

El Betis ha cambiado el chip, por más que su estilo parta desde la posesión. En Riazor no se vio ese fútbol de riesgo en zonas de peligro que exhibió hace apenas dos semanas en la otra visita a las Rías gallegas. Entonces, el estilo condenó a los verdiblancos ante un Celta que aguardó su momento; en la noche coruñesa, los verdiblancos intentaron evitar esos regalos y tiraron de pragmatismo para afianzarse en la zona alta de la clasificación, esa obligación que no debe asustar a nadie y sí servir de acicate para este segundo tramo de la temporada. 

Toque y más toque fue la fórmula elegida para romper las líneas de un Deportivo que intentó juntarse, pero al que sus carencias físicas le imposibilitaban defender con orden. Al fútbol del Betis se le echó en falta verticalidad. Sólo Joaquín, en otro partido de manual de lo que debe realizarse en cada momento, le puso pique a las acciones de ataque, de ahí que los verdiblancos apenas inquietaran a Rubén. Tampoco hizo falta.

Al Betis le bastó con una recuperación en la medular y una salida al toque entre Bartra y Boudebouz, que habilitó a Júnior, titular por Durmisi, en su irrupción por el ala izquierda. El centro del dominicano, ligeramente desviado por Bakkali, encontró la puntera de Loren, con ese olfato de ariete puro que viene luciendo desde su estreno en el fútbol de élite. Tres goles suma ya el marbellí en apenas dos duelos. Seis puntos que despejan el horizonte del Betis y de Setién.

A la esperada revolución de Seedorf, con una alineación desequilibrada con la que concedió numerosos espacios, había correspondido Setién con un once inédito. A los mencionados tres centrales se unieron Francis y Júnior como carrileros, Boudebouz de segundo punta y Joaquín como el gran conductor del juego.

El portuense fue el único verdiblanco que desbordó líneas y no abusó de ese fútbol al pie con el que el feble Deportivo se sentía más cómodo. De sus botas llegó la primera ocasión, con una internada que culminó con un disparo blando hacia Rubén, y también la segunda oportunidad bética, con un centro que Loren cabeceó alto.

El Deportivo, con dificultades para manejar la pelota, avisó con un disparo al poste de Bakkali. Fue prácticamente la única oportunidad de los gallegos con la pelota en juego hasta casi el final del primer tiempo, cuando Adrián remató un centro del propio Bakkali que Amat, con el brazo pegado al cuerpo, desvió a córner. Eso sí, en cada lanzamiento de esquina, los verdiblancos temblaron. La inseguridad de Adán y la nula consistencia aérea del equipo dejaron varios balones merodeando por el área bética que no hallaron rematador.

El Betis desaprovechó en los primeros 45 minutos esa sensación de fragilidad que transmitieron los de Seedorf, quien encima debió agotar un cambio pasado el cuarto de hora por un problema muscular del joven Valverde. Le faltaron a los verdiblancos esos automatismos que aparecen cuando un once está engrasado, algo imposible en la fría noche coruñesa ante los cambios en la alineación que ordenó Setién, que dejó en el banquillo a Tello, Durmisi o Sergio León.

La tónica no varió tras el descanso. Joaquín aparecía de nuevo como el factor desequilibrante. Ya fuera con una internada en el área tras pared con Guardado; ya con un intento de córner olímpico que Rubén desvió con muchos apuros cuando la pelota se colaba en su portería. Fueron los avisos previos al gol de Loren, ése que debió dar la tranquilidad a los verdiblancos, pero que nunca la consiguieron por especular demasiado con la pelota.

Ni las entradas de Tello o Sergio León ofrecieron profundidad al fútbol bético, que incluso lo pudo pagar caro. Andone remató al poste tras un gran pase de Cartabia, Adrián desaprovechó una falta en la frontal e incluso Borges y el propio Andone dispusieron de sendas ocasiones en la prolongación. Demasiadas concesiones de un Betis que dio un soplo de vida a un Deportivo con un tufillo sospechoso.

Los gallegos no daban para más. El gol de Loren ya había dictado sentencia mucho antes. A este Betis de posesión y control sólo le hizo falta un tanto para volver a sumar de tres en tres y ponerse a tiro de Europa.

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