Cofradías

Un exponente regionalista recuperado

  • El Dulce Nombre presenta la restauración del manto de la Virgen

Ocho meses de duro, delicado e intenso trabajo han sido necesarios para devolver el manto de la Virgen del Dulce Nombre a su estado de esplendor original. La excepcional obra, realizada en 1924 por el genial artista Juan Manuel Rodríguez Ojeda, presentaba importantes problemas de conservación desde hace muchos años. El más llamativo era la alteración del soporte, un terciopelo azul oscuro que nada tenía que ver con el original, y que había perdido su tono virando a morado en muchas zonas. Los bordados también presentaban importantes pérdidas, además de no estar perfilados tal y como lo hizo en su origen el obrador de Ojeda. El manto, tras esta importante restauración realizada por el taller de Jesús Rosado en Écija, ha recuperado el color original, las piezas de bordado y el perímetro realizado a sangre.

El resultado de la restauración y pasado del manto fue presentado ayer por la noche por la hermandad en un acto en el que participaron el restaurador, Jesús Rosado; el historiador del arte Andrés Luque Teruel, profesor de la Universidad de Sevilla, experto en Rodríguez Ojeda y miembro de la comisión artística que ha seguido la intervención; y el hermano mayor de la cofradía, Manuel Casal. Rosado explicó que lo más complicado había sido "mantener y reutilizar las lentejuelas y el canutillo antiguo y recuperar la hojilla original". La intervención ha consistido, básicamente, en actuar sobre los bordados que necesitaban una reposición de hilatura. Rosado hizo hincapié en que se ha mantenido todo lo que se podía, evitando en la medida de lo posible realizar piezas nuevas: "Para nosotros también era fundamental utilizar todos los preparados originales de Juan Manuel". Rosado insistió en que "se ha respetado al máximo" el manto. Sí se ha recuperado el dibujo, que estaba un poco desvirtuado, y el perímetro a sangre, que también se había perdido: "Juan Manuel lo concibió para que la franja exterior fuera a modo de encaje".

El historiador Luque Teruel explicó que los bordados del Dulce Nombre -palio y manto- son uno de los conjuntos más completos de Rodríguez Ojeda. Corresponden a su segunda etapa regionalista, que abarca desde 1915 a 1930. "El manto tiene la misma estructura que el de la Virgen de la Victoria dibujado por Pedro Domínguez y bordado por Ojeda, incorporando elementos del manto de malla de la Virgen de la Esperanza". Sobre la restauración, destacó el respeto al diseño original, recuperándose el dibujo que estaba algo alterado: "El rigor en la reintegración y recuperación de las piezas ha sido máximo. Es una trabajo técnicamente muy bueno el que ha hecho Jesús Rosado, siempre en muy buena armonía con la comisión artística nombrada por la hermandad".

Por su parte, hermano mayor, Manuel Casal, afirmó que la intervención para la hermandad "recuperar uno de sus bienes patrimoniales más importantes". Casal aseguró que, además de por la recuperación de las piezas, el manto va a impactar por su color: "El color original de Ojeda hacía años que lo perdimos. En la restauración anterior se utilizó un azul oscuro que no tenía nada que ver. Hemos buscado ahora el más parecido al original. Es un color muy bonito".

Con el manto culmina el ambicioso plan de restauraciones acometido en los últimos cuatro años, que ha abarcado desde las imágenes titulares y las figuras secundarias, al paso de misterio o la peana de la Virgen. La intención es, tras las elecciones del próximo mes de noviembre, si los hermanos vuelven a depositar su confianza en la actual junta, continuar con la restauración del techo de palio y las caídas.

El excepcional manto, pieza de primer orden dentro de la producción de Juan Manuel por su dibujo y originalidad, se puede admirar en el patio del Real Círculo de Labradores (calle Pedro Caravaca, 1) hasta el próximo día 15, en horario de 09:00 a 21:00.

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