TEMPLOS LAICOS

"Más trianero no puede ser"

  • El Bar Santa Ana lleva más de un siglo siendo punto de reunión cofradiero junto a la parroquia

"La Semana Santa aquí es lo máximo", revela José Cárdenas, encargado del Bar Santa Ana. Un lugar, ubicado en la esquina de las calles Pureza y Vázquez de Leca, fundamental para entender cómo vive Triana en clave cofradiera. Además de ser un museo de fotografías y recuerdos, es punto de reunión para hermanos de distintas hermandades. "Yo soy de San Gonzalo, de la Esperanza, del Rocío de Triana, de la Pastora de Santa Ana, de Madre de Dios del Rosario, de la Virgen del Carmen de Santa Ana y de Pasión y Muerte", enumera Cárdenas, que heredó este más que centenario establecimiento de su tío Adolfo hace 26 años.

La televisión con pasos entrando en Campana o la pizarra con la cuenta atrás para el Domingo de Ramos son solamente detalles que se mezclan con innumerables fotografías de la Virgen de la Esperanza de Triana, protagonista junto al Cristo de las Tres Caídas, del local. "Está para comérselo", opina Cárdenas refiriéndose a la reciente restauración del titular de la corporación de la Madrugada. Y señala a un punto concreto de la pared donde hay una foto antigua del paso trianero. "Esa foto me encanta porque voy de costalero del Tres Caídas siendo yo de la Virgen en realidad". La curiosa imagen fue tomada junto a la Capilla de la Virgen del Carmen cuando cruzaba el paso el puente para participar en el Santo Entierro Magno de 1992.

El Bar Santa Ana, que comenzó su decoración cofradiera con una imagen del triduo de Madre Dios de Rosario en la vecina parroquia de Santa Ana, es durante todo el año protagonista y testigo de la actividad del barrio. Si quitásemos todo lo cofradiero de las paredes, además de desnudarlas, resaltarían las fotos taurinas, una cabeza de toro y antiquísimas fotografías del siglo pasado en Triana. Como bien sentencia José, "este bar más trianero no puede ser".

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