Berizzo destierra los temores a las previas

  • El argentino cosechó un mejor debut europeo que algunos de sus predecesores

Berizzo, en el banquillo del Basaksehir antes de comenzar el partido. Berizzo, en el banquillo del Basaksehir antes de comenzar el partido.

Berizzo, en el banquillo del Basaksehir antes de comenzar el partido. / erdem sahin / efe

Por mucho que sobre el papel el Sevilla partiese como favorito ante el Basaksehir, los temores a un posible tropiezo no se disiparon hasta que Ben Yedder marcó en el minuto 84. En ese momento, los hombres de Eduardo Berizzo respiraron aliviados, conscientes de que, aun a falta del partido de vuelta, tienen casi hecha su clasificación para la Champions.

El tanto de Ben Yedder sirvió para apartar la psicosis que en el aficionado sevillista despertaba un compromiso como el que la noche del miércoles su equipo tuvo que afrontar. Porque los pronósticos y los favoritismos quedaron en papel mojado -nunca mejor dicho- cuando el rival se creció, Elia logró el empate y el Basaksehir Arena empezó a silbar más si cabe que en la primera mitad.

No pintaban bien las cosas para el Sevilla. Los turcos no eran de fiar y emprender el camino de regreso con una corta -o nula ventaja- no entraba en los cálculos de ningún miembro de la expedición, temerosa de que la historia volviese a esquivar a los de Nervión en su debut estival en competición europea. También Berizzo, que sabía lo mucho que se jugaba y al que, quizá, alguien informó acerca de los malos arranques de alguno de sus predecesores.

Así le ocurrió, en el verano de 2011, a Marcelino García Toral, pues entonces su Sevilla perdió 2-1 en la previa de la UEFA ante el Hannover. Amargo debut oficial para el asturiano, que no pudo desquitarse en la vuelta y puso fin a su andadura europea.

Un tanto de lo mismo le había pasado antes a Antonio Álvarez en el verano de 2010, que si bien ya sabía lo que era dirigir al Sevilla en un partido oficial -lo hizo durante la temporada 2009-10 en sustitución de Manuel Jiménez- sí se estrenaba en Europa, más concretamente en Champions. También perdió en la ida, en su caso por 1-0 ante el Braga. Remontada imposible, decepción temprana y fiasco antes siquiera de que el balón de la Liga hubiese echado a rodar.

No sólo de malas noticias se alimenta la memoria reciente de los sevillistas en lo que a previas europeas se refiere. Sin ir más lejos, Unai Emery sorteó dos con éxito en 2013 ante el Mladost Podgorica y Slask Wroclaw, las dos primeras víctimas del a la postre campeón de la Europa League.

Si algo compartía Berizzo con todos ellos era la sensación de afrontar un duro examen sin estar preparado al 100%. Porque las intenciones, por muy buenas que sean, no siempre pueden hacer olvidar la falta de rodaje, y aunque muchos hubiesen perdonado al argentino su traspié de agosto, otros lo señalarían para los restos.

Perdones aparte, lo cierto es que el Sevilla en su conjunto se jugaba mucho en Estambul, dada la exigencia que supone planificar una temporada con la disputa de la fase de grupos de la Liga de Campeones como requisito sine qua non. Medio paso, como dijo Nolito en zona mixta, ya está dado.

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