sevilla | celta

Cruce de identidades

  • El Sevilla reinventado de los dos pivotes recibe al Celta, que echa de menos al mismo Berizzo que no termina de convencer en Nervión

  • Geis apunta al once ante la escualidez de la zaga

Cruce de identidades Cruce de identidades

Cruce de identidades

La memoria en el fútbol, como en otros campos, es caprichosa y selectiva. Un mismo hecho se distorsiona al pasar por el imperfecto tamiz del recuerdo hasta desfigurarse, como si ante un espejo cóncavo de feria estuviese el sujeto que analiza su pasado. Algo así ocurre con ese sevillismo que admiró al Celta de Berizzo por aquel baile que le dio al Sevilla de Emery en un cálido mediodía de finales de verano en 2015 y que olvidó cómo ese mismo Celta se hizo el harakiri en las semifinales de la Copa del Rey en el mismo escenario, en el invierno de 2016, tirándose de cabeza al embudo trampa que le puso el técnico sevillista. Aquella temporada fue magnífica para los dos; el Celta fue sexto, y tuvo un feliz regreso a Europa tras dejar atrás su particular purgatorio, y el Sevilla fue séptimo, pero ganó su tercera Liga Europa, al Liverpool precisamente, y fue subcampeón de la Copa del Rey. Hoy ambos equipos parecen buscar un nuevo yo en un extraño cruce de identidades.

El Sevilla de Berizzo ha tenido que reinventarse conforme el otoño enfrió la inicial ilusión en el nuevo proyecto. La semana tétrica del 14 al 21 de octubre se llevó por delante el dibujo que lo encumbró en Vigo, ese 4-3-3 de cariz ofensivo y agresivo para el que quizá le falten piezas en la medular capacitadas para sostener una presión adelantada y un juego más dinámico, de menos conducción y más búsqueda de espacios. Las goleadas ante Spartak y Valencia tuvieron la efímera redención de los triunfos sobre Leganés y Spartak, partidos éstos que consagraron el doble pivote, N'Zonzi y Pizarro en paralelo, aunque con el francés más libre para soltarse más arriba, e hizo mutis por el foro el fallido sistema de rotaciones. Berizzo dio con un once reconocible que volvió a perder en el Camp Nou, dejando alguna nota positiva que quiso destacar el técnico en la víspera de este reencuentro emocional y nostálgico.

De los tres jugadores internacionales, sólo N'Zonzi tiene seguro un puesto en el once inicial

Porque Berizzo quiere hoy a su Sevilla reinventado, no al del principio de Liga. Es decir, un equipo que controla más el juego con la posesión y que no arriesga tanto ni en la distribución del esférico, más masticada, ni, sobre todo, en la presión adelantada, visto que el ineficaz repliegue desnudaba a una zaga que anda más que cogida con alfileres.

Pero en las dos versiones, la del Sevilla anterior a la semana negra de octubre y la del Sevilla redimido con el paso al mes de noviembre, ha habido un denominador común que puede estar en el origen de todos los males: la falta de pegada, de gol, incluso a veces de llegada, por esa manía de masticar tanto cada jugada de ataque.

Muy lejos queda, desde luego, esa imagen que dio Berizzo en Nervión aquel 20 de septiembre de 2015, cuando Orellana, Iago Aspas y Nolito, bajo la batuta de Wass, dieron un clínic de fútbol dinámico, de permutas, de combinaciones rápidas... y desmembraron a un Sevilla que cinco días antes había goleado en la Champions al Borussia Mönchengladbach. El mismo Nolito reconoce que le está faltando ese olfato que lo llevó al City y lo trajo al Sevilla. Ben Yedder suele marcar el cincuenta por ciento de las ocasiones que le llegan, claro que si son dos por partido el rédito final es pobre. Muriel anda en la demostración diaria de que sí vale lo que pagó el Sevilla por él. Y, en general, el entramado ofensivo no fragua en un ataque que meta el miedo que podría dar por los nombres de su llamativa plantilla.

Pero si en la medular hizo falta una reinvención y en el ataque faltan velocidad y gol, en la defensa tampoco está la cosa mejor. Berizzo dice que no influye el partido del martes ante el Liverpool. Pero si no fuera por esa crucial cita de Champions no habría dejado a Mercado fuera de la lista ni habría anunciado que Kjaer debe ser mimado. Con Pareja y Carriço aún fuera de combate, el técnico sevillista está metido en plena refriega de la temporada y su defensa está escuálida por falta de piezas. Geis apunta al eje de la zaga.

Enfrente estará un Celta que vuelve con Iago Aspas como azote de los gestores sevillistas por haber dejado ir a un jugador de su talento. La crítica oportunista es consustancial al fútbol. Unzué anda buscando la fórmula para darle continuidad a su idea y no termina de encontrar tampoco la regularidad. Genera bastante, pero también deja jugar más de lo aconsejable; ha marcado casi el doble de goles que el Sevilla, 22, y ha encajado muchos, 17. Ninguno de los dos termina de hallarse y mientras, en la memoria, se repite la exhibición de septiembre de 2015, pese a que sólo duró 45 minutos... Por cierto, que desde aquel mediodía, Emery comprendió que Banega no podía jugar dos partidos de nivel por semana y priorizó la Champions. ¿Jugará hoy Banega?

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios