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De don Juan a Juanillo

  • Con un once de bolo, Montella tira su crédito a costa de lucirse en Múnich

N'Zonzi trata de robar el balón. N'Zonzi trata de robar el balón.

N'Zonzi trata de robar el balón. / EFE

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Cambiar cinco futbolistas de golpe, la mitad de los diez de campo, es una barbaridad y, entre otras cosas, fue una de las cuestiones que se llevó a Berizzo por delante. No hacer ni ningún cambio, ninguno, con partidos exigentes como los que ha tenido el Sevilla cada tres días es otra barbaridad.

Pasar de don Juan a Juanillo justo ahora que tiene prohibido fallar le va a pasar factura a Montella, que si en otra fase de la temporada, con más margen de error, se empeñó en no refrescar jamás a su once, ayer dio la sensación de buscar descaradamente en Múnich un lucimiento a costa de su crédito en la Liga y, preocupantemente, importarle lo más mínimo dejar al Sevilla sin Europa el curso que viene.

No sólo fueron los cinco cambios. Fue colocar ante el mejor delantero nacional una defensa casi entera nueva con dos jugadores sin ritmo de competición (Arana y Carriço). Y, sobre todo, fue cambiar la estructura de funcionamiento del equipo, introduciendo a Banega tras su sanción en Champions, pero ubicándolo en una posición en la que no genera la circulación y el empaque que hasta hace muy poco habían hecho del Sevilla un equipo creíble. Mientras no se demuestre lo contrario, él y Vázquez son medio Sevilla.

La pizarra del Sevilla. La pizarra del Sevilla.

La pizarra del Sevilla. / FUENTE: Elaboración propia. GRÁFICO: Dpto. de Infografía

Defensa

Ya se ha demostrado por repetición que la pareja Pizarro-N'Zonzi acaba metiendo la defensa unos metros más atrás de lo que desea Montella. Así, a la primera llegada del Celta, el Sevilla fue castigado. La basculación tampoco fue la correcta, Layún le dio mucho espacio a Pione Sisto y a Jonny, y Arana estuvo lento siempre ante Brais Mendes y Aspas cuando caía por su zona. En el centro de la zaga, meter a un hombre como Carriço, sin ritmo y sin competir en todo el año, era una clara evidencia de las intenciones del entrenador.

Ataque

Hubo un comienzo esperanzador y, sobre todo, un hombre (el único) capaz de meter miedo, Sandro, pero tuvo muy poco acompañamiento y tenía que luchar con el oleaje hasta llegar desde la banda izquierda a zonas reales de peligro.

Ni Pizarro ni N'Zonzi daban el necesario paso adelante para conectar con un Banega desubicado. Sólo el ex jugador del Monterrey rompió líneas una vez para conectar con Ben Yedder y su compatriota, pero en general, no hubo enlace entre las líneas y las bandas aportaron muy poco, en particular de un cohibido Arana.

Montella recompuso su estructura habitual con Franco Vázquez, pero fue a la hora de partido, con el marcador ya muy a favor de los locales y cuando el equipo estaba totalmente descompuesto.

Virtudes

El empuje y las ganas de Sandro desde la izquierda. Una pena que el único refuerzo invernal que llegó sin opción de compra, se irá sin jugar en su verdadero puesto.

Talón de aquiles

¿Las decisiones de Montella, discutibles, esconden ya un lucimiento personal a costa del equipo?

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