"Abrir la Puerta del Príncipe es más difícil de lo que puede parecer"

  • Diego Ventura se muestra satisfecho por las dos orejas cortadas en la lidia al segundo de la tarde.

Rozando la Puerta del Príncipe, Diego Ventura salió ayer de la Maestranza con la mejor de las sensaciones. La segunda tarde de rejones del abono abrileño dio el triunfo al lusitano afincado en La Puebla del Río. La destreza ante los animales de su lote fue recompensada con dos orejas y una vuelta al ruedo con petición respectivamente. El rejoneador confirmaba anoche su satisfacción: "Estoy contento por las dos faenas, que han sido importantes y en las que la gente ha vibrado y he podido disfrutar mucho".

El sevillano hizo referencia a las trabas que encontró en sendas faenas: "No han sido dos actuaciones fáciles para el triunfo por la sosería de los toros en las embestidas y la falta de casta". Frente a las reses del hierro de la Fermín Bohórquez, el lidiador desgranaba sus carencias: "Han sido descastados y les ha faltado más transmisión y galope". "He toreado despacio y aprovechando las embestidas que han ofrecido. Lo poco que han dado lo he sabido aprovechar bastante", explicaba.

Para Ventura, su primer oponente fue el tercer mejor toro de la tarde, ventaja que no dejó escapar para poner todo por su parte. "He aprovechado lo que ha galopado y lo he disfrutado mucho con Nazarí", indicaba el rejoneador, cuya faena, con ritmo y empuje, caló muy hondo en los tendidos gracias al citado equino. "Ha sido cumbre, he podido templar al toro, llevarlo cosido a centímetros, sin tirones y muy despacio", añadía con emoción.

Del quinto de la tarde, el rejoneador lamentaba su falta de transmisión. Un astado que se resistió a la hora de entrar a matar hasta el tercer intento. "El segundo ha sido un toro más parado, que no ha galopado nada, sin ritmo en la embestida y que estaba siempre con tendencia a tablas", relataba Ventura, que sobresalió con Sueño: "El caballo ha estado sensacional, a un nivel importante. Ha sabido darle al toro la lidia que merecía, aprovechando en los chiqueros las querencias para poner cuatro banderillas que han sido clave. Una pena no acertar a la primera con el rejón de muerte".

El rejoneador se va agradecido del coso del Arenal: "La afición, como siempre, genial. Sevilla es del gusto de todo el mundo taurino". Detrás le queda la espina de acariciar la Puerta del Príncipe: "No es fácil conseguirlo. Que lo haya logrado diez veces puede parecerlo, pero no lo es", sentenciaba, a lo que añadía los factores que tienen que darse: "No sólo cuajar los toros, hace falta un punto de suerte y que el rejón entre". Comprensivo con la postura del presidente, que optó por no darle la oreja que aclamó el publico en su última faena, en la que pinchó dos veces al entrar a matar, se conformó con una vuelta al ruedo con la que cierra, de muy buen modo, su paso por la capital. "Me quedo con la rotundidad con la que he toreado", afirmaba.

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