Adrada ensalza el sentimiento y la emoción de la fiesta de los toros

  • Gran aficionado y en su día novillero, da el séptimo pregón taurino de las Jornadas de Tauromaquia Ciudad de Algeciras

Juan Luis Adrada Benítez, gran aficionado, toda una vida ligado al mundo de los toros y quien llegara a ser novillero, pronunció ayer el séptimo pregón taurino de la Feria algecireña, en el marco de la celebración de la 31ª edición de las Jornadas de Tauromaquia Ciudad de Algeciras. El edificio La Escuela se llenó para seguir una intervención en la que Adrada recalcó que los toros han sido, son y serán su gran pasión.

El pregonero -presentado por Juan José Casas y que recibió un pergamino conmemorativo de manos del alcalde, José Ignacio Landaluce- recorrió toda su vida, que es lo mismo que decir que horadó toda su vinculación con la fiesta y la afición. Y es que, como él mismo contó, aún con su madre embarazada ya asistió a su primera corrida en Las Palomas. Especial mención tuvieron sus recuerdos como novillero, lo que hizo que incluso se emocionara, y también sometió a examen a la Feria.

En una familia con muchos aficionados, contó Adrada que desde bien pequeño sintió la pasión de los toros, que siempre andaba dando capotazos ya fuera con una toalla o una servilleta. Desde crío se sentó en Las Palomas y con 8 años pisó el ruedo tras un festejo, momento evocador que acrecentó su amor por la fiesta.

Admirador de Joselito, también se detuvo el pregonero en aquella época cuando, con 14 años, decidió ingresar en la Escuela de Tauromaquia a las órdenes de Francisco Ruiz Miguel.

En 2002 fue cuando debutó como novillero el pregonero, etapa que prolongó hasta el año siguiente.

El protagonista de la jornada de ayer narró que necesitaba sentir estar en el ruedo, él que tanta afición había derrochado hasta entonces y que tanta ha seguido derrochando, fijo del coso algecireño. "La afición sigue y crece", expuso. El discurso de Adrada significó que para el pregonero, más allá de técnicas y detalles, el toreo es sobre todo "sentimiento y emoción". Insistió en que es lo que le produce la fiesta. Hizo ver que las malas tardes se olvidan pronto, pero que un buen aficionado recuerda las notables para siempre.

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