David Mora: "Sentir el 'ole' de la Maestranza es algo que no tiene precio"

  • El torero madrileño se va contento del reencuentro con Sevilla y lamenta la malograda estocada de su primer toro.

Sensación agridulce en una tarde variada, fría y ventosa. La décima del abono abrileño apenas dejó actuaciones destacables como las que ejecutó David Mora, que se saldaron con una ovación y un silencio por parte del respetable. El madrileño se fue feliz del coso baratillero en su reencuentro con la capital después de estar casi dos años alejados de los ruedos por la cogida que sufrió en mayo de 2014. Así lo hacía saber anoche desde la habitación del hotel donde se alojaba: "Estoy contento pero no satisfecho. Ha sido una tarde muy desagradable por el viento".

El factor meteorológico se convirtió ayer en el principal estorbo para hacer frente a las reses del hierro de Daniel Ruiz. "En líneas generales, la corrida ha estado marcada por la nobleza, aunque ha habido toros que han tenido más poder que otros. Ha estado bien presentada y con algunas opciones para hacer el toreo que hemos hecho. El viento no nos ha dejado enganchar y estar con la tranquilidad de usar esa técnica para lidiar con rotundidad y estar más asentando", explicaba.

Embistiendo y con movilidad, el segundo animal del encierro permitió a Mora lucirse con buenos muletazos por el pitón derecho para continuar por el izquierdo con naturales ligados y hondos. Una faena que para el torero fue de menos a más. "El viento no me ha dejado cuajarla y ha sido una lástima no haber matado al toro en la primera estocada. Si lo hubiera conseguido, hubiera cortado una oreja con muchísima fuerza", aseguraba el madrileño, que pudo gustarse en el primer contacto con el astado: "Ha sido muy bonito con el capote. Lo he podido torear muy bien, con los lances de salida y una media que le ha encantado a la afición. He notado esa vibración del público, que te da mucha moral para seguir hacia delante. Sentir el ole de la Maestranza de Sevilla es algo que no tiene precio".

La poca transmisión del quinto toro terminó de frustrar las expectativas de Mora, que se marchó sin tocar pelo. "Mi segundo ha sido un toro que se ha agarrado más al piso y no ha ido hacia delante, le enganchaba y a veces no tenía ese poder para seguir. Su embestida ha sido sosa, sin ilusión y sin esa prontitud que sí ha tenido el segundo", indicaba.

Con ganas de más, y pese a los defectos, el torero se queda con el cariño de la afición de su regreso a la capital andaluza en el único compromiso acordado en la presente temporada. "Cuando los oles suenan de verdad y salen de dentro se notan en el ruedo", añadía emocionado.

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