las fallas | cuarto festejo del ciclo valenciano

David Mora, con sitio y gusto

  • El diestro madrileño corta la única oreja en un festejo que resultó entretenido

  • Álvaro Lorenzo y Luis David Adame, de vacío

David Mora, en un pase de pecho al cuarto toro, al que cortó una oreja. David Mora, en un pase de pecho al cuarto toro, al que cortó una oreja.

David Mora, en un pase de pecho al cuarto toro, al que cortó una oreja. / reportaje gráfico: juan carlos cárdenas

David Mora, con sitio y gusto, cumplió en su primera corrida de esta temporada en Valencia, en la cortando una oreja al segundo toro de su lote, el mejor del encierro, alzándose como triunfador en un espectáculo entretenido.

No decepcionó la corrida de Alcurrucén, de presentación y juego desigual, destacando un gran cuarto y que estuvo remendada con un toro de El Ventorrillo, deslucido.

Desigual corrida de Alcurrucén, destacando especialmente el lidiado en cuarto lugar

Ante el primer toro, bien hecho, nobilísimo y con calidad, David Mora jugó bien los brazos a la verónica. Su faena, medida, estuvo marcada por muletazos suaves por ambos pitones. Faltó más emoción en el toreo y transmisión por parte del toro. Mató de pinchazo y una estocada fenomenal para recibir una ovación.

Al castaño cuarto, un astado hondo y de nota alta en su juego, Mora lo recibió con un ramillete de preciosas verónicas. Luego, realizó un quite extraordinario a la verónica, con respuesta adecuada y por el mismo palo de Álvaro Lorenzo en su quite correspondiente. En la faena, bien planteada ante un animal con transmisión, hubo ligazón y temple, dibujando muletazos largos con ambas manos. Mató de estocada baja y fue premiado con una oreja.

Álvaro Lorenzo afrontó su compromiso fallero con decisión. Se las vio en primer lugar con un alcurrucén en el tipo de la casa, que resultó encastado y persiguió las telas con humillación. Lorenzo, que voló bien el capote, mostró firmeza y quietud en una faena seria, pero que no alcanzó cotas altas. Mató de pinchazo y estocada y fue ovacionado.

Con el quinto, de El Ventorrillo, un toro sin entrega, Lorenzo volvió a dar cuenta de su buen y variado toreo capoteril, en esta ocasión a la verónica, con saltilleras y gaoneras. La faena, con un astado deslucido, no cobró vuelo. Mató de estocada y escuchó palmas.

Luis David Adame, quien reaparecía tras una cornada en la axila izquierda que sufrió en Olivenza, se entregó ante el peor lote. Ante su primero, un colorao que acometió con movilidad, el mexicano realizó una faena desigual. Desde los muletazos por la espalda iniciales hasta las manoletinas estuvo marcada por el pundonor. Cuando acortó distancia, sufrió desarmes. Se la jugó en la suerte suprema, sufriendo un pitonazo en un muslo y fue ovacionado.

Con el sexto, un castaño fuera de tipo -a 10 kilos de los 600-, Adame, que en el capote se marcó un quite por zapopinas, brindó a El Soro y realizó una faena esforzada ante un ejemplar que fue a menos y acabó con acometidas ásperas. Mató de pinchazo y estocada y fue ovacionado.

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